# Geopolítica

Análisis preliminar del triunfo de Trump

Escribo este trabajo de análisis cuando aún no se han cumplido las 48 horas del evento del asunto y en el día en el que las portadas y editoriales de la mayoría de los periódicos en papel y diarios digitales del mundo anuncian, cual trompetas de Jericó, la caída de los muros de la estabilidad y la seguridad mundial. 

Me atrevo a decir, que los anteriores y la mayoría de los denominados analistas y tertulianos políticos han vuelto a errar en sus previsiones y análisis. Igualmente que el 99,9999% de dichos elementos no supieron discernir, ni siquiera la posibilidad de que Donald Trump triunfara, esta vez, quizá por pillarles con el paso cambiado o porque muchas veces cuesta admitir el error de nuestros vaticinios, volverán a fallar con sus acaloradas, incomprensibles y, en algunos casos, vehementes predicciones. Quizá la causa de esto, sea porque nos empeñamos en analizar este fenómeno desde nuestro punto de vista y modo de ser y no desde el de ellos.

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Llevo años dedicado al estudio y la enseñanza de los liderazgos y estrategias desde el punto de vista militar y su aplicación a las personas y la empresa. Para ello, suelo seguir un sistema de análisis que consiste en un método derivado del estudio de la misión y los factores que influyen en el cumplimiento y éxito de la misma.

En este caso, dicho método queda como añillo al dedo para poder dilucidar las posibles causas, motivos y acciones que llevaron a Trump y a su equipo hasta la victoria final a pesar de todas las dificultades y obstáculos que los medios, los poderosos de todo tipo, los artistas y deportistas, así como los dirigentes políticos internos y externos le pusieron para que ni siquiera pudiera superar las conocidas como elecciones primarias en su partido y poder así, liderar la candidatura del mismo.

Una vez elegido el líder y definido su equipo de trabajo o staff, lo primero que debemos dibujar y definir es la Misión a cumplir. Misión, que siempre encierra un objetivo y la situación final a alcanzar. En este caso, dicha misión era simple de definir; alcanzar la Presidencia de EEUU.

Toda misión puede surgir por una decisión propia o venirnos impuesta y, en este punto, nos preguntamos ¿Por qué un hombre rico, totalmente ajeno a la política, bastante apartado de los cánones del partido al que representa y enemigo del establishment, decide presentarse, nada más y nada menos que a dicho cargo?

La respuesta puede basarse en varios motivos, pero yo me inclino a pensar que el más poderoso de todos ellos está en la clara y pública mofa del mismísimo Obama y bastantes poderosos palmeros a su alrededor que aconteció durante un acto público el día 30 de abril de 2011 en el que, a la cara de Trump, Obama se permitió mofarse de él haciendo referencia a lo que se convertiría la propia Casa Blanca si, un hipotético día, Trump llegara a ocuparla. Lo definió como casa, casino y burdel al mismo tiempo en referencia a los negocios del magnate y en alusión a que no conocía otras cosas.

Cuando alguien es ofendido en lo más profundo de su ser o es retado públicamente a hacer algo casi inalcanzable, se crea en este un deseo inenarrable de conseguirlo a cualquier precio para demostrar al otro lo confundido que estaba y para convencerse a sí mismo de su propia valía. Algo parecido, creo y estoy casi convencido, le ocurrió al candidato socialista, Sr. Sánchez, cuando en un famoso debate televisivo y posteriormente en una sesión de las Cortes, el entonces Presidente, Sr. Rajoy le dijo en alto y con voz clara, “Vd. nunca llegará a ser Presidente del gobierno de España”. La cara del interpelado cambió tanto en ese momento y, con su posterior actitud a partir del mismo,  ha demostrado con creces mi teoría, aunque en este caso, sin éxito.       

Volviendo al método de trabajo, debo decir que una vez definida la misión hay que proceder a un estudio y análisis de todos los factores que puedan influir sobre ella así como, en las decisiones intermedias que tomemos para cumplirla. Me refiero, claro está, al terreno donde se va a llevar a cabo la confrontación, el ambiente que nos rodea, los medios propios que podemos y debemos emplear, las capacidades y debilidades del enemigo, el liderazgo y, muy importante, la influencia de la resiliencia[1] en los anteriores factores y en sí misma.

De este metódico estudio y, empleando las ventajas que proporciona el pensamiento crítico, se deducirán varias Líneas de Acción, quienes tras su confrontación con la misión a cumplir y la comparación entre ellas, para elegir la mejor o la necesidad de combinarlas todas o en parte, darán lugar a las correspondientes estrategias y tácticas que batan con fuerza él o los Puntos Decisivos, cuya caída o conquista nos facilite derrotar al enemigo y asegure la victoria final.       

Yendo paso por paso sobre cada uno de ellos y empezando por el terreno, nos encontramos con un muy extenso y variopinto país donde, a pesar de haber casi triplicado su deuda en los últimos años, se encuentran con muchas infraestructuras y sistemas de comunicación casi obsoletos, incapaces de absorber las necesidades actuales, poco adecuados a los tiempos y a las tendencias en otros países mucho menos ricos y donde algunos servicios públicos básicos, como el de correos, dejan mucho que desear.

Republican presidential candidate Donald Trump speaks to supporters as he takes the stage for a campaign event in Dallas, Monday, Sept. 14, 2015. (AP Photo/LM Otero)

Republican presidential candidate Donald Trump speaks to supporters as he takes the stage for a campaign event in Dallas, Monday, Sept. 14, 2015. (AP Photo/LM Otero)

Esta situación no es por casualidad, es fruto de años de políticas de olvido y dejadez. Muchas de las grandes infraestructuras han pasado a muy lejanas prioridades del gobierno central y son los ciudadanos, quienes necesitan emplearlas, los que sufren  importantes retrasos, deficiencias y sinsabores. Incidir en este punto y en la necesidad de arreglarlo es fundamental para atraer la atención y millones de votos en un país en el que la movilidad y la libertad de dichos movimientos son fundamentales.

El ambiente, es un factor de difícil definición  porque engloba a todo aquello no material que puede influir en la voluntad de resistencia o, al contrario, en la moral de las personas y organismos. Muchas veces, y debido a su estado, se hace irresistible la necesidad de cambiarlo.

Dentro de este complejo factor nos encontramos que debemos analizar y, con mucho detenimiento, razones e indicadores de tipo social; moral; religioso; usos y costumbres; económico y laboral y sobre la necesidad o no de cambio tanto de las políticas internas y externas, como en el modo y forma de llevarlas a cabo.

En el aspecto social vemos que EEUU es un país en el que, además de ser muy extenso y poblado, concurren muchas razas, lenguas y religiones; en el que el predominio e influencia de unas sobre otras es cambiante y en el que por regla general, ni todo es cierto, ni todo es mentira.

Por ello, hay que aplicar diferentes políticas o propuestas en función del lugar donde uno se encuentre. Así, la inmigración no afecta de la misma forma a unos como a otros; por lo que su tratamiento debe ser más duro allí donde más sufren sus graves consecuencias. Hay Estados en los que el grado de saturación de inmigrantes es tal que perjudica hasta a los mismos inmigrantes que llegaron en su día y ya no quieren acoger a más, aunque sean sus congéneres, porque la presencia masiva de estos les puede desprestigiar e, incluso, poner en peligro su sustento o propiciar la bajada de sus salarios.

Otras zonas, además de lo anterior, hay que admitir que son pastos donde campan a sus anchas bandas de delincuencia y del crimen organizado por su cercanía a un país, que para su desgracia, las produce en cantidad tanto para su consumo interior, como fuera del mismo y que, a la vez, sirve de paso obligado a otros que proceden de países más al Sur.

Recalcar estos problemas así como el hacinamiento de inmigrantes poco integrados en las grandes zonas urbanas y proponer soluciones, aunque puedan parecer o, realmente sean, muy drásticas, es fundamental para obtener la atención y el apoyo de los millones de personas propios o ajenos, que sufren dichos problemas. Este fenómeno explica que un amplio sector de entre los inmigrantes haya comprado sus teorías por descabelladas que pareciesen.

El aspecto moral o patriótico varía con el país en cuestión y es, precisamente en EEUU, donde este factor tiene una amplia referencia y repercusión. Desde la II Guerra Mundial los norteamericanos han nacido y crecido en el sentimiento de que su país era el primus inter pares en el mundo.

Todo en el aspecto político, militar y en casi todo lo económico depende de su criterio y forma de actuación. Son y han sido los promotores de intervenciones y actuaciones de todo tipo allá donde lo han estimado oportuno o conveniente y, nadie, absolutamente nadie, ha sido capaz de oponerse de forma efectiva a sus deseos y acciones. Esto les ha creado un espíritu de patriotismo exacerbado con un gran amor a su patria, bandera y forma de entender la democracia. No les importa nada, ni siquiera los enormes costos económicos y hasta la muerte de sus seres queridos, si ello es en beneficio de mantener dicha línea de actuación y lograr un alto grado de respeto y, hasta de temor, a nivel mundial.

Por otro lado, y debido a lo anterior, cualquier ofensa sobre ellos, tiene un gran peso específico, y en los últimos sesenta años han sufrido varias, que son casi imposibles de superar. Aunque todas ellas provienen del exterior; sobre algunas, la mano imprudente de ciertos dirigentes ha incidido en los últimos tiempos, haciéndolas, aún más lacerantes. 

El primero de estos se produjo tras los grandes esfuerzos, aunque fallidos, para la lograr la unificación de la Península de Corea a la finalización de la guerra del mismo nombre en 1953 y con la instauración en la parte Norte del régimen represivo y autocrático de la dinastía de los Kim. Estos han llegado hasta nuestros días con sus bravuconadas y amenazas contra todos, EEUU incluidos, con el tema de la producción y empleo de las Armas de Destrucción Masiva (ADM), a pesar de su “aislamiento y limitada capacidad”. Relajarse en el control y cercamiento de este molesto país, que pone en peligro la subsistencia de ellos y sus aliados fieles como Corea del Sur y Japón, tal y como empieza a ocurrir en los últimos tiempos bajando, en mucho, el tono de las reclamaciones y presiones cuando realizan cualquier demostración de estas capacidades, no es ciertamente una buena política.    

Por otro lado, los norteamericanos nunca olvidarán el agravio cubano cuando estos permitieron la instalación de amenazantes misiles rusos que llevó a la conocida Crisis de los Misiles en 1962, en la que, solo con un magistral golpe de diplomacia del entonces Presidente Kennedy, se evitó una catástrofe norteamericana y a nivel mundial. Abrirle las puertas al régimen que permitió dicha atrocidad, ha sido y es considerado, como un error  grave por una gran parte de la sociedad norteamericana y puede que haya que subsanarlo.

U.S. Republican presidential candidate businessman Donald Trump speaks at a veteran's rally in Des Moines, Iowa January 28, 2016. REUTERS/Rick Wilking - RTX24HM9

U.S. Republican presidential candidate businessman Donald Trump speaks at a veteran’s rally in Des Moines, Iowa January 28, 2016. REUTERS/Rick Wilking – RTX24HM9

El siguiente agravio de mucho peso ocurrió en 1979 cuando se produjo la revolución iraní en la que además de deponer el régimen impuesto por EEUU, su embajada fue asaltada y cincuenta y dos estadounidenses fueron tomados como rehenes durante 444 días (del 4 de noviembre de 1979 al 20 de enero de 1981). Como consecuencia de ello, Irán se convirtió en el primer enemigo de EEUU y estos no han escatimado esfuerzos en mantener un férreo control  sobre aquel y sus actividades en el tema de las ADM.

Recientemente, y sin explicación alguna, el último Presidente norteamericano promueve, impulsa y firma un acuerdo con dicho país sobre su programa nuclear por el que, en realidad, solo se aplazan sus capacidades de producción y posible aplicación militar por un corto periodo de diez años. Nadie ha entendido esta deriva y ha creado mucho malestar entre los políticos y la propia población estadounidense, así como en Israel, su ferviente aliado.

El 2 de agosto de 1990, Sadam Husein bajo alegaciones y reclamaciones sobre la pertenencia de ciertos territorios invadió Kuwait; un pequeño país aliado a ultranza de EEUU en el que este tenía muchos e importantes intereses para la explotación de su petróleo. La invasión dio lugar a la denominada Primera Guerra del Golfo o Tormenta del Desierto en la que una coalición liderada por EEUU reunió a más de 500.000 tropas para hacer frente a un ejército menor y malamente equipado. El conflicto se superó en poco tiempo, pero los dirigentes norteamericanos no supieron aprovechar la oportunidad en el tiempo y en el espacio para cerrar las aspiraciones iraquíes mediante la  posterior invasión, con apoyo oficial internacional, de Irak y derrocar a su dirigente. Situación que  ha sido causa de graves consecuencias, vergüenzas y agravios para EEUU.   

Llegamos al 11 de septiembre de 2001 cuando EEUU sufrió el más importante de los agravios recientes, el segundo ataque en su territorio en toda su historia. En este caso a manos de unos yihadistas enseñados en las fuentes de Al Qaeda que fueron capaces de causar tanta vergüenza, destrozos, muertes y descontrol en su país.

Identificada la guarida de estos en Afganistán, y tras muchos años de guerras y costos en aquellas tierras, el último Presidente norteamericano decide casi abandonar a su suerte aquellos lares sin haber desarticulado a los causantes de tamaños destrozos ni restablecido la paz entre los afganos. Otra vergüenza más para el sufrido contribuyente y para los familiares de miles de muertos y heridos caídos en aquellas arenosas y lejanas tierras.

En febrero de 2003 y como consecuencia de un informe claro, aunque basado en hechos no confrontados sobre la posesión de ADM por parte de Irak, se comenzó a forjar lo que se denomina la Segunda Guerra del Golfo u Operación Libertad Iraquí por la que, posteriormente, el país fue fácilmente invadido y Sadam Hussein localizado, juzgado y ejecutado. Tras esta guerra, además de descubrirse que las motivaciones eran falsas e infundadas, se dio origen, a pesar de las recomendaciones y tutelas norteamericanas, a grandes cambios políticos y sociales en dicho país que, como sabemos, trajeron graves consecuencias.

La pacificación y democratización del territorio no era sencilla y requería una presencia larga y masiva de unidades de EEUU porque los seguidores y pertenecientes a la misma clase religiosa y étnica del depuesto Sadam, no solo fueron relevados de sus cargos, sino que, algunos fueron ejecutados y el resto fue brutalmente perseguido. No es difícil imaginar que este problema se podría enquistar o derivar en mayores complicaciones.

A pesar y, a sabiendas de todo ello, el Presidente Obama, de nuevo, decide abandonar prácticamente el país y dejarlo a su libre albedrío sin haber logrado ningunos de los objetivos para su pacificación. Oportunidad que fue aprovechada para que los “nuevos perseguidos iraníes” se unieran a cierta facción escindida de Al Qaeda y juntos crearan lo que se conoce como el Estado Islámico. Un movimiento de muy graves consecuencias y al que, a pesar de terminados esfuerzos, medidas y contramedidas, aún no se le ha sabido ni podido vencer, se ha expandido a Siria y otros países vecinos y está poniendo en jaque al mundo y en especial a Europa al crearle la mayor crisis desde la II Guerra Mundial al impulsar millones de refugiados y desplazados hacia países vecino y de ellos a Europa y, en el que  miles de indefensas personas mueren en inseguras embarcaciones cuando intentan atravesar el Mediterráneo. La nefasta política presidencial de EEUU en este tema y su responsabilidad en las consecuencias de aquella, son losas, que bien empleadas, convencen a cualquiera de la necesidad de un giro total en este tipo de decisiones y llevan incluso, a dejar entrever, que el que lo decidió, propició la creación del EI.

Paralelamente a lo últimamente mencionado, la mano e interés estadounidense han sido claros y determinantes en el apoyo y generación de las correspondientes revoluciones conocidas como la Primavera Árabe, que han llevado al caos a varios países en los que ,debidos a grandes errores de cálculo o basadas en estudios muy mal analizados, se ha sembrado de inestabilidad una gran parte de la ribera Sur mediterránea y cuyas consecuencias, aún sin cerrar, pueden ser tremendamente graves y costosas durante muchos años o varias generaciones. Los norteamericanos lo saben y son conscientes de sus culpas. No han estado bien capitaneados en estas hazañas y una persona que ha influido o es la responsable en gran parte de ellas es, precisamente, la otra alternativa a la presidencia. Manejar esta situación con dureza y cierta cautela puede ser una baza decisiva para cambiar el sentido del voto de muchos ciudadanos responsables. 

Políticas todas estas que se han juntado a la reciente pérdida de interés por mantener las relaciones con los aliados a ultranza en Oriente Medio, principalmente Israel y Arabia Saudí. Quizá, la no imperiosa necesidad de importar derivados del petróleo de la zona por haber alcanzado la autosuficiencia nacional en estos productos, ha llevado a este giro en las políticas de alianzas en la zona, que tantos beneficios han reportado a todas las partes. Principalmente, agraviar a Israel con las políticas de pactos con Irán y reducir su grado de cooperación y cobertura ha sido muy grave. Olvidarse de la Influencia y el poder que tienen las religiones, entre ellas la judía, en la política y economía norteamericana es un error de primero de diplomacia. Error, que fácilmente se paga muy caro a la hora del tiempo electoral.

El aspecto religioso es muy importante en EEUU, mucha gente en Europa piensa, por la extendida deriva y abandono en este aspecto, que no es un factor importante y se puede o debe obviar. Puede que en Europa sea cierto e incluso mejor no mencionarlo para no ser tachado de algo fuera de lugar, pero no es así en EEUU. Invocar allí, al principio de los discursos, y despedirse, al final de los mismos, con una clara referencia al Dios cristiano haciendo gala de la fe en Él, aunque se sea por un converso de hace pocas horas o por determinadas circunstancias, produce importantes efectos sobre una gran parte de la población; máxime cuando se viene de tener un Presidente al que se le ha achacado cierta “posible” procedencia o tendencia musulmana y cuando su nominada sucesora al puesto, se olvida muchas veces de Él. 

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Con respecto a los usos y costumbres, los norteamericanos son personas que lo llevan a gala y es muy difícil que se apeen de ellas. Incluso, cuando alguien las ataca o critica , es totalmente contraproducente. Por ejemplo, en lo referente a la compra y uso de las armas; elemento este totalmente arraigado y protegido por su propia Constitución. Poner en duda el derecho a este precepto, a pesar de los repetidos y graves incidentes acaecidos por el uso indiscriminado de las armas en todo el país, es un grave error. Uno más en los que la administración Obama ha incurrido y no olvidemos, que Clinton ha formado parte de ella. La industria del armamento es además, uno de los grandes pilares sobre los que se sustenta la economía de EEUU; aunque, en este caso, ha estado dividida por las “señas poco bélicas” dadas por el aspirante Trump.

Otro elemento a tener en consideración en este grupo y que, no ha sido valorado por igual por ambos bandos, es el empleo de las redes sociales. Hoy en día, en todo el mundo y en especial en EEUU, el uso de Internet y las redes sociales están muy extendidas y alcanzan diariamente a muchos más millones de personas que cualquier programa y debate televisivo o la propia prensa escrita aunque esta sea de mucho prestigio. Al igual que se dice que Hitler, encontró muchos seguidores a través de la radio (único medio de comunicación social colectivo en aquellos tiempos), Trump ha hecho un buen empleo de las nuevas tecnologías y no tanto su rival político.  

Los temas de la economía y el trabajo afectan directamente a los bolsillos, capacidades adquisitivas y el desarrollo de los ciudadanos de todo el mundo. En EEUU, a pesar de haberse insuflado  varios billones de dólares a la economía y la banca y haber más que duplicado la deuda nacional en los últimos años, las condiciones laborales y de la economía personal, sobre todo para la clase media, no son tan boyantes como se quiere aparentar. Si bien es cierto que el paro registrado se cifra en uno de tipo técnico y equivalente al 4,9% de la población, no es menos cierto, que muchos de los salarios son bastante bajos y están al nivel de muchos años atrás. Algo más del 18% de los empleos son precarios y con malas condiciones de cobertura. Muchos perdieron sus propiedades y casa y, a este ritmo, no las podrán recuperar en bastantes años. La industria pesada, la del acero, la minería y del automóvil atraviesan cotas muy bajas y necesitan de una verdadera reconversión que llevará a muchos más al desempleo. Las grandes importaciones en varios de estos conceptos, a menores precios, han causado una gran caída de la demanda y producción nacional. 

Se han insuflado grandísimas cantidades de dinero en industrias de generación de energía limpia que no han sido rentables en absoluto. Muchas industrias han quebrado o  sobreviven gracias a las difíciles de mantener subvenciones del Estado. Sin embargo, la producción de productos derivados del petróleo por Fracking no lo ha sido. 

El casi abandono del empleo del carbón está llevando a la ruina a un sector muy importante en varios Estados de la Unión. El acercarse a los preceptos y compromisos de Kioto y París no es visto como una buena idea en donde, por estructuras y situación, es uno de los principales generadores de polución del mundo. La reconversión del sector para, mediante nuevas tecnologías, producir una menor generación de gases tóxicos aunque empleando la misma materia prima, es mucho más plausible que cambiar de elemento base. Por lo tanto, insuflar o prometer salidas viables a estos graves problemas, genera mucha más confianza entre aquellos que ven en peligro su sistema de subsistencia.

Los  acuerdos de libre comercio; el referente a México y Canadá, el Asiático y con la UE, no son vistos con buenos ojos por la industria norteamericana porque, por diferentes causas, todos ponen trabas y obligaciones a unas empresas que están acostumbradas a trabajar por libre. Proclamar la anulación o una gran revisión de las condiciones de todos ellos es valorada muy positivamente por la industria y sus trabajadores. 

Recuperar las grandes multinacionales dedicadas a las nuevas tecnologías es fundamental, no solo para recuperar su prestigio nacional, sino para aumentar los puestos de trabajo de calidad y el ingreso de grandes cantidades en impuestos. Esto, al no poderse realizar por la fuerza, se promete lograr con una tremenda rebaja de los impuestos sobre las mismas. Rebaja, que les haga mucho más atractivo operar en casa, que fuera. 

La mejora e incremento de sus Universidades y centros de enseñanza son prioritarios para facilitar el acceso a la enseñanza superior de calidad a sectores y áreas del país muy alejadas de dichos centros y además lograr abaratar dichos estudios porque la media nacional de endeudamiento para poder cursar carreras universitarias alcanza cotas nunca jamás vistas y son totalmente inusuales en toda Europa.

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El famoso “Obamacare” referente a la asistencia sanitaria nacional de una parte de la población ha supuesto que, para aquellos que no se encuentran cubiertos por este sistema, sus pólizas sanitarias se hayan casi duplicado en los últimos años. En definitiva, muchos más ciudadanos quedan fuera del sistema implantado y además, deben pagar mucho más por una asistencia sanitaria que no solo no ha mejorado, sino que está por debajo de los estándares europeos.

Todos estos temas y algunos más son reflejo de problemas reales en los que una inmensa mayoría ve que las macro cifras económicas reflejan una situación que nada tiene que ver con su realidad personal a pesar del mencionado gran incremento de la deuda nacional. Por ello, aquel que lo analice y prometa soluciones “viables” a todos y cada uno de aquellos tendrá ganado mucho terreno en la consecución de seguidores. Soluciones, que llegan mediante el empleo de recurrentes fórmulas mágicas como grandes bajadas de impuestos. 

Por último, dentro del factor ambiente, llegamos a las políticas internas y externas que son también elementos que pueden cambiar el sentido del voto de millones de ciudadanos. En lo referente a la internas, el contar, al menos por dos años, con mayoría absoluta en el Senado, la Cámara de Representes y el Tribunal Supremo, cosa que no ocurría para el partido republicano desde 1928, y aunque la forma de llevar y entender las decisiones y apoyos dentro de los partidos políticos no son monolíticos como en la mayor parte de Europa, este factor influye a la hora de pensar que puede ser mucho más fácil para un Presidente de dicho partido llevar las riendas del país y sacar adelante la mayoría de sus propuestas y no enfrentarse, como Obama, con un inamovible e impenetrable muro que no le ha permitido la aprobación de ninguna Ley de importancia en los dos últimos años.

Con respecto a la política exterior, los norteamericanos ya conocen la errática política llevada por la Sra. Clinton en sus años como Secretaria de Estado (Ministra de Exteriores) y los nefastos nombramientos de embajadores y representantes en las más importantes capitales y en muchos de los foros internacionales. También, son conocedores de la constante pérdida de prestigio que el país y su máximo dirigente han venido cosechando en los últimos años. La falta de peso específico y cierto ninguneo por las pequeñas y grandes potencias es más que patente.

Putin ha tomado la batuta y se implica en conflictos por doquier a sabiendas de que jamás le iban a inquietar las tibias reacciones de un Obama, Premio Nobel de la Paz, y de unos EEUU que se encuentran, a pesar de sus capacidades militares, muy apagados y en plena retirada de cualquier conflicto que suponga una implicación directa y costosa para ellos.

Hace falta que el que se enfrente a Putin sea una persona con mucho carácter, capaz de hacerlo en el mismo ring, sin ceder terreno, con posibilidades de resistir los golpes bajos y que no recule hacia su rincón al menor desvanecimiento. Debe darse fin a las discrepancias en los puntos de vista y las respectivas y casi divergentes actuaciones por separado en los conflictos en los que ambos se encuentran implicados. Esto, solo se logrará con una posición de fuerza y mostrando claramente los dientes al oponente. 

Creo y puede que sea el único en pensarlo, que tanto elogio de Putin a Trump durante la campaña, iba precisamente, en la dirección contraria a la que muchos han entendido. No son amigos; creo que Putin le teme porque sabe que, a pesar de sus declaraciones en sentido contrario,  si aquel e decidiera a poner en marcha todas sus capacidades, Rusia tiene, de momento, todas las de perder. Por ello, sus claros halagos y ánimos durante toda la campaña electoral, tenían como objetivo alentar idea de que son amigos y  van a entenderse fácilmente y con ello, tratar de desprestigiarle ante sus electores. Si se llegan a entender en algunos conflictos, no será por amistad, sino por respeto o algo más. No hay nada mejor para mantener la paz y el statu quo que poner a dos animales de presa uno frente al otro; saben que en la pelea les puede ir al vida, se mantendrán en su territorio y se contendrán mucho más que frente a una presa débil. 

Con respecto a las propias alianzas, el resto de los miembros de la misma OTAN han venido haciendo oídos sordos a las constantes recomendaciones norteamericanas de que deben alcanzar el 2% de su PIB en los gastos de defensa. Al contrario, todos y sin excepción, han venido recortando capacidades al no poderlas mantener y reduciendo sus presupuestos en estas materias año, tras año.

Los norteamericanos, cansados de pagar todas las rondas, estiman que una política de seria advertencia, o casi amenaza, a Europa y los europeos en el sentido de que deben cumplir con sus obligaciones, en esta materia, es más que necesaria. El tiempo en el que el Tío Sam está aquí para solventarnos nuestros problemas, mientras nosotros derivamos los fondos de defensa a cubrir necesidades sociales o laborales, está por acabarse. Para ello, se precisa que una persona con la energía suficiente lo plantee de forma alta y clara y Trump da dicho perfil.  Es más que probable que un gesto en este sentido llegue a los pocos días de sentarse en la Casa Blanca.

Las negociaciones en el seno de la ONU y de su Consejo de Seguridad han sido un montón de vaguedades y paños calientes y solo se han alcanzado pírricas victorias. Rusia y China, a su mismo nivel de veto, les vienen ninguneado sucesivamente y, sacar totalmente limpia una resolución condenatoria a propuesta de EEUU, es materia casi imposible en los últimos tiempos. Necesitan de un cambio de orientación, elevar la presión de sus calderas, para que, a toda máquina, cambien las posiciones en dicho organismo.   

EEUU y los norteamericanos querrán seguir siendo guía y fulcro del resto del mundo, pero creo que es mucho más aceptable y apetecible para dichos ciudadanos, que se mejoren en mucho las capacidades de sus fuerzas armadas, tal y como Trump les ha prometido y que es una cosa que siempre les enorgullece; pero, al mismo tiempo, que se reduzca el número de charcos en los que chapotear a solo aquellos que realmente defiendan, sirvan y apoyen los intereses nacionales y les den benéficos tanto política como, económicamente.

Trump ha visto la jugada, sabe que este punto compagina gran parte de las cualidades, defectos y virtudes nacionales y de sus gentes. Ha sido directo y lo ha puesto sobre la mesa. En esta situación, ¿quién se puede resistir a seguirle?

Tras el largo estudio y complejo análisis del factor ambiente pasamos al siguiente, los medios propios a emplear. Sobre este punto ya hemos apuntado algunos como la capacidad de comunicación masiva (Internet y las redes sociales) y la búsqueda de elementos o puntos de discusión que se encuentran en mal estado o necesitan de una clara y directa intervención. Además, en toda campaña política se precisa de un lema que llegue y alcance no solo a las mentes, sino también los corazones de los potenciales seguidores.

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Los norteamericanos son muy expertos en campañas e impactantes reclamos de marketing; así Obama empleó con éxito el famoso “Yes we can” que hasta fue copiado por Podemos en España años atrás a la vista del triunfo obtenido con él . En esta ocasión, y al auténtico estilo nacional, una simple gorrita, casi siempre roja (para hacerla más llamativa), de las que allí emplean todos, casi hasta para irse a la cama;  una simple pero impactante frase “Make America great again” (Hacer grande de nuevo a América) que le sigue y persigue por todos los lados, atriles y gorras y, el rodearse de muchas banderas nacionales han sido los reclamos más que suficientes para atraer a millones de votantes que se han convertido en impenitentes e inquebrantables seguidores, que han escuchado solo lo que querían y han hecho iodos sordos a las banalidades, burradas, ataques sin fundamento y marramachadas que salían por su boca.  Cosa esta última, que también ha podido estar, en cierto modo calculada, para atraer a un sector cada vez más creciente de personas rudas con baja educación y poco sentido de la honestidad.

Aunque ha gastado menos que su oponente, ha puesto a su disposición muchos de sus medios personales y económicos y los de sus ¿pocos? potentados allegados para hacer frente a los costos de una campaña, tremendamente costosas en dicho país que para ello, se surte de subvenciones privadas. Sabía que se enfrentaba casi al 100% de los medios de comunicación con solera y peso específico; incluso a la mayoría de las grandes sumas y empresas; ha apostado fuerte (posee varios casinos y sabe lo que es eso) pero ha llegado a ganar a la Banca, que “oficialmente” nunca pierde.

Su zafia, sexista y xenófoba oratoria la ha sabido modular en los momentos oportunos. No se ha achantado ante la adversidad por grave que esta fuera y, siempre ha contraatacado pensando en ganar. Llegó hasta decir que pondría en tela de juicio los resultados electorales, si estos no le fueran favorables, provocando con ello a los seguidores de su adversaria y que, fueran estos los que, finalmente, salieran a la calle cuando no aceptaron su derrota. Convirtiendo con ello, un aparente error inicial, en una victoria democrática sin precedentes en EEUU y que puede continuar si no se corta de raíz.

Por último, es sabedor, como la mayoría de los populistas, del factor share y los trending topics en las cadenas televisivas, quienes sin importar su afiliación o tendencia editorial política, se abren a programas que ataren más televidentes y por ello, les proporcionan muchos beneficios en propaganda.  Cosa que en España, también nos suena.

Con todos los medios expuestos  y con un buen programa de campaña, en este factor siguió el guion del mejor de los estilos populistas.

El factor enemigo u oponente viene claramente representado por Hillary Clinton, esposa de un ex Presidente de muy dudoso comportamiento moral y sexual, quien además fue el primero que comenzó con la construcción de muros entre EEUU y México y que no fue precisamente unos de los mejores presidentes que ha tenido el país en toda su historia. Una mujer muy conocida por todo el mundo por sus políticas, excentricidades, ciertas implicaciones en asuntos de corrupción, algunos problemas de salud y múltiples fallos en el tratamiento de las exigibles medidas de seguridad. Una persona que tenía poco que decir o añadir en el programa electoral, ya que, al haber formado parte de la Administración saliente y ser fanáticamente apoyada por Obama y su esposa, su política, era claramente continuista.

Una candidata con pocos argumentos para contrarrestar los graves y ya referidos problemas alcanzados y derivados de una más que cuestionable y despilfarradora Administración y que además, ha llevado al país a las más bajas cotas de prestigio internacional, siendo ella misma, la directa culpable de gran parte de ello.

Una mujer, que a falta de otros grandes argumentos, ha basado toda su campaña, e incluso, su aplazado discurso de aceptación de los resultados, en un punto fundamental, pero no muy bien explicado ni entendido plenamente por dicha sociedad, el feminismo, y la posibilidad de ser la protagonista de alcanzar una mujer, por primera vez, la presidencia de EEUU.

Envuelta en acusaciones de corrupción, saltarse los protocolos y reglas de seguridad hasta dos días antes de la votación final, que casi solo, empleaba su semi falsa sonrisa y meterse con las zafias y sexistas declaraciones y los muchos líos de faldas de su oponente como herramientas para tratar de contratacar o resistir a los embates del mismo.

Un enemigo, que a pesar de contar con muchos apoyos internos y externos, no los ha sabido emplear como corresponde y, que finalmente ha dejado claro su enfado o incapacidad para afrontar la realidad electoral. Precisar más de diez horas para salir ante sus electores y seguidores, después de haberlos mandado, a través de su jefe de campaña, a casa y con cajas destempladas tras una noche de espera y sufrimiento, no es un enemigo de calado ni muy responsable.

Llegamos con esto a estudiar muy brevemente el factor Liderazgo, factor que ya casi hemos desgranado en los puntos anteriores, pero que sin duda, es de mucha trascendencia. Hemos sido testigos del enfrentamiento de dos líderes totalmente diferentes. Uno muy conocido interna y externamente y otro una persona externa al sistema, que nunca ha sido político ni ha pasado por las horcas caudinas que dicha profesión supone a veces. Un empresario con éxito variado, pero que apoyado en una fortuna familiar, ha sabido superar sus errores anteriores y construir un imperio en un mundo hostil y lleno de codazos. Un hombre que se ha definido como alguien capaz de echarse el país a la espalda y llevarlo a una recuperación histórica.

Y por otro lado, una mujer de apariencia fuerte, pero con débiles fundamentos, que hasta sufrió en público un ligero achaque de salud en mitad de la campaña, cosa esta que también es muy valorada negativamente por los electores, quienes, a pesar de una inusitada y alocada demostración posterior de vitalidad por su parte, buscan a un líder fuerte, dinámico, enérgico y sin pelos en la lengua. Que no se achante en las situaciones difíciles, mantenga el tipo en todo momento y sepa manejar con tiento los tiempos y los medios a su alcance.

El americano rural y el de tipo medio, prefiere un líder de esas características, antes que una frágil muñeca con apariencia de  porcelana china que se pueda romper en cualquier momento. En su entender, el Commander in Chief de sus fuerzas armadas debe estar dispuesto a dejarse la piel en largos momentos de angustia y zozobra y no estar pendiente de mareos, debidos a un “simple catarro”, como se les dijo en su momento.

El líder debe saber que lo es y actuar como tal en todo momento, debe saber acompañarse de en Equipo que le aconseje e incluso le corrija en sus declaraciones, ideas y pretensiones. Él debe saber que no es totalmente infalible y que sus errores le pueden costar caro, por lo que el equipo de campaña electoral y, mucho más el de su Administración, deben estar sobradamente preparados, como al parecer así es y, en ello está trabajando. Incluso ya ha dado varias señales positivas de rectificación en tan solo 24 horas.

Creo que todo este largo trabajo de análisis ha dejado claro que la mayor parte del discurso y potencial programa de Trump lo ha basado en la resiliencia. Tal y como reza su lema de campaña,  ha empleado su fe en dicha capacidad para hacerles ver y creer a los norteamericanos que es totalmente posible recuperarse, recomponerse y alcanzar de nuevo el esplendor perdido. Esperemos que al mismo tiempo que lo recupera, si es que lo hace, recuerde y aprenda de los errores cometidos por sus predecesores para que no vuelvan a ocurrir.

Un hombre del que se esperaba el seguimiento de un segmento claro y determinado, pero que sin embargo, ha obtenido 53% del voto de los blancos y un 43% del de los mayores de 45 años. Que ha obtenido un seguimiento transversal y al que un alto porcentaje de hispanos y mujeres le han votado.

Siento mucho que todo esto no se haya visto con la suficiente antelación por todos los implicados y seguidores de este proceso tan trascendental para los norteamericanos como para el resto del mundo (aunque solo sea por el significado de la mayoría de los titulares de hoy).

Ahora es tiempo de dejar de ponernos la venda antes de que llegue la herida, cambiar y suprimir los titulares catastróficos y tener un poco más de capacidad de análisis y, sobre todo, de espera, dejarle que emplee sus primeros cien días de cortesía como Presidente de EEUU y entonces será cuando podremos hablar de él y de su presidencia.

Con este trabajo, solo he querido mostrar mi opinión sobre las causas y motivos por las que, a pesar de todo pronóstico y contar con menos potentes apoyos, ha conseguido que, esta vez le encumbraran aquellos que, en su día, votaron y encumbraron a Obama. EEUU es un país diferente a cualquiera de Europa y pienso que, por norma, siempre que queramos analizar algo o a alguien, debemos tratar de conocerlo un poco mejor, ponernos en su piel y su mente y no empezar a comparar los resultados con lo que debiera pasar siguiendo los cánones, usos y costumbres de nuestro continente. Además, los efectos del populismo, en cualquiera de sus versiones o tendencias, todavía no son bien conocidos; causa quizá del fallo de la totalidad de los resultados demoscópicos en los últimos acontecimientos de importancia a nivel mundial.  

Por último, precipitarse en política, no es una buen herramienta, la calma el sosiego y el tender manos evitando poner zancadillas, son los mejores caminos a seguir para facilitar la importante labor a una persona que tendrá en sus manos las mayores capacidades políticas y militares en el mundo. Evitando con ello, que lo queramos y creamos o no, una forzada o precipitada decisión de este personaje, pueda poner en peligro, no solo su supervivencia, sino la nuestra.

Hace días, en esta misma tribuna, preconicé que esto podría ocurrir, nadie o casi nadie creyó mi intuición. Ahora es ya una realidad y, con este trabajo, espero haber puesto algo de luz en explicar el por qué de aquella previsión.


[1] Entendemos como resiliencia la capacidad que un Estado, terreno, pueblo o ejército tiene de recuperarse tras haber sufrido un desastre o derrota de cualquier tipo.