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El Movimiento de Autofortalecimiento de la dinastía Qing

A partir de 1860, en plena guerra contra los rebeldes Taiping, cobra importancia en la corte manchú un grupo de mandarines reaccionarios que aboga por la modernización (solo en la industria) como medio para preservar la continuación de la dinastía: es el conocido Movimiento de Autofortalecimiento o, según la traducción, de Modernización, de Occidentalización o incluso de Extranjerización (洋务运动, Yangwuyundong). Dicho grupo estaba encabezado por el príncipe Yixin, y contaba con altos funcionarios partisanos por todo el país, entre ellos Zeng Guofan, quien acabaría sometiendo a los rebeldes Taiping en 1862.

El movimiento tenía dos divisas principales: el “autofortalecimiento” (自强, ziqiang) y la “búsqueda de la prosperidad” (求富, qiufu). Para la consecución de la primera, el movimiento favoreció la construcción de una serie de industrias modernas, sobre todo de armamento y de equipamiento pesado. Para alcanzar el segundo objetivo, se inauguraron escuelas de enseñanza al estilo occidental, con preferencia por las ciencias y las lenguas extranjeras, con el propósito de crear talentos que nutrieran la dirección de las ya citadas industrias.

primeras-fabricas

En 1861, Zeng Guofan creó la primera fábrica de armamento moderno de la historia de China. En 1865, en Shanghái, Li Hongzhang (李鸿章) construyó un gigantesco complejo industrial que incluía un departamento de maquinaria, otro de armamento, una fundición y un dique seco para la construcción de barcos a vapor. Además, dicho complejo incluía un departamento de traducción que tenía por objeto la traducción al chino de obras sobre ciencia y tecnología occidentales.

Ese mismo año, Zuo Zongtang (左宗棠) construyó en Fuzhou el primer astillero para buques de guerra modernos de la historia del país asiático, y con los buques allí construidos se creó la Flota del Norte, compuesta al principio por 25 buques y 4.000 efectivos entre marinería, suboficiales y oficiales.

Tal efervescencia industrial era únicamente producto de la voluntad de unos pocos funcionarios arropados por un príncipe de la dinastía, una camarilla, en definitiva, que no tenía la menor intención de poner en entredicho el sistema social confuciano ni la dominación manchú sobre todo el Imperio del Centro. Las fábricas eran de propiedad estatal y solo producían bienes para uso militar o de doble uso. No existía capitalismo privado, aun cuando el Movimiento de Autofortalecimiento es considerado como el inicio del movimiento capitalista y, como corolario, del nacimiento del proletariado en China.

Occidente apoyó este esfuerzo industrial de forma entusiasta con el envío de ingenieros y administradores. Teniendo en cuenta que este movimiento no alcanzó el objetivo de permitir la supervivencia de la dinastía Qing, su máximo beneficiario no fue la propia China sino el capitalismo occidental, quien obtuvo pingües beneficios al proveer de tecnología a la incipiente industria militar china.

Primeros niños enviados al extranjero.

Primeros niños enviados al extranjero.

Con la intención de servir de infraestructura a las nuevas industrias, se organizaron escuelas de corte occidental. En 1862 se fundó la célebre Escuela de Estudios Mixtos (同文馆, Tongwenguan), encargada de formar a los ingenieros e intérpretes necesarios para el buen funcionamiento de los complejos industriales. Un decenio más tarde, se envió el primer grupo de niños estudiantes al extranjero, en concreto a Estados Unidos, para recibir formación técnica y humanista. A partir de 1870, y para atender las necesidades en materia de logística, se impulsó la creación de determinadas industrias de uso civil. También se impulsaron la minería, la fabricación de hierro y acero, así como la de indumentaria y equipamiento civil para uso de los militares.

Sin embargo, el Movimiento de Autofortalecimiento demostró ser insuficiente para conseguir la modernización no solo del país, sino de las propias fuerzas armadas de la dinastía Qing, su objetivo primordial. Ello quedó patente en la Guerra sino-francesa (1883-85) primero, y posteriormente en la Guerra sino-japonesa (1894-95), en las que la flamante armada Qing sucumbió estrepitosamente ante el poderío de Francia y Japón.

Guerra sino-francesa.

Guerra sino-francesa.

Con todo, el movimiento tuvo una importancia nada desdeñable, puesto que fue el origen del proletariado chino, así como de una clase burguesa, pequeña, cierto es, pero que se iría desarrollando hasta protagonizar la revolución democrática de 1911.