# Historia Militar

INTRODUCCIÓN HISTÓRICA (ANTECEDENTES DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL) II PARTE

Las causas de la Segunda Guerra Mundial más inmediatas al estallido de la misma son, por una parte, la invasión de Polonia por parte de los alemanes, y los ataques japoneses contra China, los Estados Unidos de América y las colonias británicas y holandesas en Asia. La Segunda Guerra Mundial estalló después de que estas acciones agresivas recibieran como respuesta una declaración de guerra, una resistencia armada o ambas por parte de los países agredidos y aquellos con los que mantenían tratados. En un primer momento, los países aliados, estaban formados tan sólo por Polonia, Gran Bretaña y Francia, mientras que las fuerzas del Eje consistían únicamente en Alemania e Italia, unidas en una alianza mediante el Pacto de Acero.[] A medida que la guerra progresó, los países que iban entrando en la misma (al ser de forma voluntaria, o al ser atacados) se alinearon en uno de los dos bandos, dependiendo de su propia situación. Ese fue el caso de los Estados Unidos y la URSS, atacados respectivamente por Japón y Alemania. Algunos países, como Hungría, cambiaron su alineamiento en las fases finales de la guerra. Hasta llegar a la invasión alemana de Polonia, el 1 de septiembre de 1939, dicho ataque marcaría el inicio de la Segunda Guerra Mundial. El desenlace de esta campaña era inevitable. Se enfrentaba el recién modernizado ejército de la mayor potencia industrial europea contra el ejército, más reducido, de su empobrecido vecino oriental. Para agravar más aún este desequilibrio, Alemania había firmado un pacto con la Unión Soviética antes del inicio de la campaña, y el Ejército Rojo invadió Polonia dos semanas después de que comenzase el ataque alemán. La estrategia polaca confiaba en la entrada en guerra de Francia y Gran Bretaña, pero una vez más como veríamos a lo largo de la guerra, los destinos de Polonia quedaron abandonados a su suerte, ya que los franceses se mantuvieron atrincherados y a resguardo tras su línea Maginot[1] a la espera de la llegada de los británicos. Polonia estaba perdida ya que sus aliados occidentales no irían en su ayuda. Como podemos imaginarnos el desenlace de la campaña polaca era previsible, pero no así su naturaleza, pues fue la primera demostración práctica de un nuevo estilo de guerra, popularmente conocido como la “Blitzkrieg” Las fuerzas armadas alemanas mezclaron las enseñanzas tácticas de la Primera Guerra Mundial con las nuevas tecnologías en vehículos acorazados, aviones de combate y comunicaciones por radio para crear una nueva forma de guerra Inter-armas. Como bien sabemos, los primeros usos prácticos de estos conceptos junto con la tecnología moderna fueron establecidos por la Wehrmacht alemana en las batallas iniciales de la Segunda Guerra Mundial. Mientras que las operaciones en Polonia fueron bastante convencionales, las siguientes batallas (particularmente las invasiones de Francia, los Países Bajos y las primeras operaciones en la Unión Soviética) fueron efectivas debido a las penetraciones por sorpresa, la falta de preparación general del enemigo y la incapacidad de reaccionar rápidamente a las ofensivas alemanas. La victoria del ejército alemán frente a un enemigo técnicamente superior y más numeroso en Francia llevó a muchos analistas a creer que se había inventado un nuevo sistema de guerra. La definición generalmente aceptada de las operaciones en forma de Blitzkrieg[2] incluye el uso de maniobras en lugar de desgaste para derrotar a un oponente, y traza operaciones utilizando la concentración de fuerzas combinadas de recursos móviles en un punto central, los blindados apoyados estrechamente por activos de infantería móvil, artillería y apoyo aéreo. Estas tácticas necesitaban el desarrollo de vehículos de apoyo especializados, nuevos métodos de comunicación, nuevas tácticas militares y una descentralización efectiva de la estructura de mandos.

En términos generales, la Blitzkrieg necesitaba la formación de la infantería mecanizada, la artillería autopropulsada y cuerpos de ingenieros que pudiesen mantener en buenas condiciones el equipo y la movilidad de los tanques. Las fuerzas alemanas evitaban el combate directo con el fin de interrumpir las comunicaciones, la toma de decisiones, la logística y reducir el estado de ánimo del enemigo. En el combate, la Blitzkrieg dejaba poca elección a las fuerzas defensoras lentas más allá de romperse en bolsas aisladas, que eran rodeadas y posteriormente destruidas por la infantería alemana. El inminente desarrollo de la Blitzkrieg comenzó con la derrota alemana en la I Guerra Mundial. Poco después del conflicto, la Reichswehr[3] creó comités de oficiales veteranos para evaluar 57 cuestiones de la guerra.[] Los informes de estos comités dieron forma a publicaciones de doctrinas y entrenamientos que serían estándares en la II Guerra Mundial. La Reichswehr estaba influida por su análisis del pensamiento militar alemán de la preguerra, en particular de sus tácticas de infiltración y la guerra de maniobras que dominó el Frente Oriental. La historia militar alemana estaba muy influida por Carl von Clausewitz[4], Alfred Graf von Schlieffen[5] y Helmuth von Moltke, que eran partidarios de la maniobra, la masa y la envoltura. Sus conceptos fueron aplicados con éxito en la Guerra Franco-Prusiana y en el intento del Plan Schlieffen[6]. Durante la guerra, estos conceptos fueron modificados por la Reichswehr. Su jefe de Estado Mayor, Hans von Seeckt[7], se alejó de la doctrina argumentando que se centraba demasiado en el envolvimiento basado en la velocidad. La velocidad daba sorpresa, y ésta permitía su explotación si las decisiones se tomaban rápidamente y la movilidad daba flexibilidad y velocidad. Von Seeckt abogó por efectuar roturas contra el centro del enemigo cuando era más rentable que los envolvimientos, o donde las envolturas no eran prácticas. Bajo el mando de von Seeckt, la actualización moderna del sistema doctrinal recibió el nombre de Bewegungskrieg (guerra de movimiento) y su sistema de tácticas denominado Auftragstaktik (Misión-tipo táctica) fue desarrollado dando lugar al conocido efecto Blitzkrieg. Además, rechazó la noción de masa que habían defendido von Schlieffen y von Moltke. Mientras que las reservas ocupaban cuatro décimas partes de las fuerzas alemanas en las campañas de la preguerra, von Seeckt buscó la creación de una fuerza militar de voluntarios pequeña y profesional apoyada por una milicia defensiva. En la guerra moderna, sostenía que una fuerza pequeña era más capaz de la acción ofensiva, más rápida de estar preparada y menos cara de equipar con armas modernas. La Reichswehr estaba forzada a adoptar un pequeño ejército profesional debido a las condiciones del Tratado de Versalles que limitaba a una cantidad de cien mil soldados. La Bewegungskrieg necesitaba una nueva jerarquía de mando que permitiese que las decisiones militares fueran tomadas lo más próximas al nivel de la unidad militar. Esto permitía a las unidades reaccionar y hacer efectivas las decisiones más rápidamente, que era una ventaja crítica y una de las razones principales para el éxito de la Blitzkrieg. El liderazgo alemán también había sido criticado por no comprender los avances tecnológicos de la I Guerra Mundial, dejando la producción de tanques como una prioridad mínima y no realizando estudios de la ametralladora antes de la guerr[]a. Como respuesta, los oficiales alemanes asistieron a escuelas técnicas durante el periodo de reconstrucción tras la guerra.

Las tácticas de infiltración, creadas por el ejército alemán durante la I Guerra Mundial, se convirtieron en la base de las tácticas posteriores. La infantería alemana había evolucionado a pequeños grupos descentralizados, que evitaban la resistencia a favor de alcanzar los puntos débiles y atacar las comunicaciones de retaguardia. Se ayudaba de artillería coordinada y bombardeos aéreos, y seguidos por fuerzas terrestres mayores con armas pesadas que destruían los puntos de resistencia. Estos conceptos formaron la base de las tácticas de la Wehrmacht durante la II Guerra Mundial. En el frente oriental de la guerra no se estancó en una guerra de trincheras. Los ejércitos alemanes y rusos combatieron en una guerra de maniobras sobre miles de kilómetros, dando a los líderes alemanes la experiencia única que el frente occidental no tenía.[] Los estudios de las operaciones en el Este llevaron a la conclusión de que pequeñas fuerzas coordinadas poseían más capacidad de combate que grandes fuerzas descoordinadas. Durante este periodo, los combatientes principales de la guerra desarrollaron teorías propias sobre las fuerzas mecanizadas, siendo las de los aliados occidentales sustancialmente distintas de las del Reichswehr. Las doctrinas británicas, francesas y estadounidenses al principio de la guerra planteaban un papel de los carros blindados reducido a la función de meros apoyos a fuerzas de infantería y supeditados a las mismas, con escaso enfoque en grupos combinados y la concentración de fuerzas blindadas. Eso influyó de forma decisiva en el diseño de los modelos de carro aliados en servicio: lentos y pesados, con fuerte blindaje y un armamento pensado para el fuego de apoyo. Los alemanes tendrían, por el contrario, menor blindaje y potencia de fuego a cambio de una velocidad y maniobrabilidad mucho mayores, por lo menos en las fases iniciales de la guerra y hasta la aparición de los modelos de panzer[8] más pesados. Las primeras publicaciones del Reichswehr contenían muchos artículos traducidos procedentes de los países aliados, aunque cuanto más diferían las líneas doctrinales, menos interés recibía por parte del Estado Mayor alemán. Los avances técnicos de los países extranjeros fueron, sin embargo, vigilados y utilizados en parte por la Oficina de Armamento. En general, las doctrinas externas tuvieron poca influencia con tres posibles excepciones:

-El francés Charles de Gaulle[9]

-Los británicos J. F. C. Fuller[10] y Basil Liddell Hart[11]

De Gaulle, que por entonces era coronel en el ejército francés, era un conocido defensor de la concentración de blindados y aviones, opinión menospreciada por su alto mando, pero que algunos afirman que influenció a Heinz Guderian[12]. En 1934 De Gaulle había escrito en su libro L’armée de metier unas teorías donde defendía el uso combinado de tanques e infantería, en colaboración con la aviación. Los mandos superiores del ejército francés rechazaron tales ideas, pero muchos extractos del texto de De Gaulle fueron citados literalmente como teoría útil para los manuales militares alemanes de esa época.[] Fuller y Liddell Hart han sido asociados con el desarrollo de la Blitzkrieg por el mismo Guderian en su libro de memorias. A propuesta de ambos, la Oficina de Guerra británica permitió una Fuerza Mecanizada Experimental, formada el 1 de mayo de 1927, que estaba completamente motorizada e incluía artillería autopropulsada e ingenieros motorizados. Sus artículos con las conclusiones extraídas tuvieron una amplia difusión en Alemania, e incluso fue el propio Guderian el encargado de traducirlos. Ambos autores eran ampliamente conocidos por el cuerpo de oficiales alemán anterior al rearme (Erwin Rommel, por ejemplo, tenía en su casa ejemplares originales y algunas de las traducciones de Guderian[]). Sin embargo, los aliados (y especialmente Gran Bretaña) descartaron esos estudios iniciales y adoptaron completamente la doctrina del carro como apoyo de la infantería. De lo que no hay duda, por tanto, es que fueron Guderian y otros generales alemanes los primeros en diseñar y poner en práctica esta doctrina en una amplia y exitosa gama de escenarios durante la guerra. Desde los cruces de ríos por las primeras fuerzas combinadas y la explotación de la penetración durante el avance en Francia en 1940 a los masivos avances envolventes en Rusia en 1942, el ejército alemán mostró una maestría e innovación que les permitió superar su inferioridad numérica y material. En gran parte se debe a la decidida labor de Guderian como impulsor incansable del arma acorazada; su liderazgo fue apoyado y fomentado por el Estado Mayor del Reichswehr, promoviendo tanto el diseño del arma como la mejora en su uso a través de juegos de guerra durante los años 1930. Por otra parte, el Reichswehr y el Ejército Rojo colaboraron en ejercicios militares y pruebas en Kazán y Lípetks a comienzos de 1926. Durante este periodo, el Ejército Rojo estaba desarrollando la teoría de Operaciones de Profundidad, que guiarían la doctrina del Ejército Rojo durante la II Guerra Mundial. Situados dentro de la Unión Soviética, estos dos centros fueron usados para pruebas de la aviación y vehículos blindados hasta un nivel de batallón, así como para hospedar escuelas de blindados y aéreas.  Estas pruebas iniciales se realizaron en secreto en territorio de la Unión Soviética como parte de un programa de intercambio mediante el cual los alemanes pretendían evitar las imposiciones del Tratado de Versalles en materia de investigación bélica. Pese a ello, la Gran Purga lanzada por Stalin en 1935 significó que muchos jefes militares soviéticos defensores de la «guerra en profundidad» fueran arrestados y luego fusilados, con la consecuente prohibición gubernamental de seguir estudiando conceptos bélicos cuyos autores habían perdido el favor del régimen[]. Irónicamente, serían precisamente los soviéticos los que más sufrirían la maestría técnica conseguida por las fuerzas alemanas gracias a esta colaboración inicial encubierta. Siguiendo las reformas militares de Alemania en los años 1920, Heinz Guderian apareció como un fuerte proponente de las fuerzas mecanizadas. Como Inspector General de Transporte de Tropas, Guderian y sus colegas realizan trabajos teóricos y de ejercicio en el campo. Había una oposición por muchos oficiales que daban primicia a la infantería o simplemente dudaban de la utilidad del tanque. Junto a ellos estaba el Jefe del Estado Mayor Ludwig Beck[13] (1935-1938), que era escéptico que las fuerzas blindadas pudieses ser decisivas. No obstante, las divisiones Panzer fueron establecidas durante su periodo. Guderian defendió que el tanque era el arma decisiva de la guerra. Afirmó en uno de sus escritos que «si los tanques tienen éxito, entonces se consigue la victoria». En un artículo dirigido a los críticos de la guerra blindada, Guderían escribió «hasta que nuestros críticos puedan aportar un nuevo y mejor método para realizar un ataque terrestre con éxito distinta de una matanza propia, continuaremos manteniendo nuestras creencias en los tanques -empleados apropiadamente, no hace falta decirlo- son ahora el mejor medio disponible para un ataque por tierra.» Tratando sobre el ritmo mayor en el que los defensores reforzarían una zona que los atacantes penetrarían durante la I Guerra Mundial, Guderian escribió que «ya que las fuerzas de reserva estarán ahora motorizadas, la creación de nuevos frentes defensivos es más fácil de lo que solía ser; las posibilidades de una ofensiva basadas en la cooperación de la artillería e infantería son, consecuentemente, más sencillas de lo que fueron en la última guerra.»

Continuó con que «creemos que atacando con tanques podemos alcanzar un índice de movimiento mayor que el posible hasta ahora, y -lo que es quizás incluso más importante- podemos mantenerlo una vez que se realice una brecha en el frente.»[] Además, Guderian solicitó que las radios. Fuesen utilizadas ampliamente para facilitar la coordinación y mando. No olvidemos que la punta de lanza del Ejército alemán fueron las divisiones acorazadas (Panzer), cuya potencia de fuego y sorpresa se vieron incrementadas por la acción de bombarderos en picado Stuka[14]. El Ejército polaco en 1939, no estaba tan atrasado como a menudo se lo ha pintado en la historiografía militar, y su obstinada resistencia dio a los alemanes más de una sorpresa, como en la contraofensiva de Bzura. El Ejército alemán no había perfeccionado todavía sus nuevas tácticas, y sus bajas fueron relativamente altas para una campaña tan corta. Ésta dio a la Wehrmacht una serie de enseñanzas cruciales. Puso de manifiesto las carencias de la doctrina y el entrenamiento alemanes y permitió a la Wehrmacht poner a punto la Blitzkrieg antes de su mayor desafió: la invasión de Francia en 1940. Si una imagen condiciona más que ninguna otra la percepción popular de la campaña polaca de 1939, ésta es la de la caballería polaca cargando heroicamente lanza en ristre contra los carros de combate alemanes. Como otros muchos detalles de dicha campaña, fue un mito creado por la propaganda de guerra alemana y perpetuada por una erudición poco rigurosa. Pero este mito ha sido adoptado incluso por los propios polacos como símbolo de su bravura durante la guerra, y ha alcanzado resonancia cultural a pesar de no ser cierto.

[1] La Línea Maginot fue una muralla fortificada y de defensa construida por Francia a lo largo de su frontera con Alemania e Italia, después del fin de la Primera Guerra Mundial. El término Línea Maginot se usa indistintamente para referirse al sistema completo de fortificaciones, o exclusivamente para referirse a las defensas contra Alemania, en cuyo caso las defensas contra Italia suelen llamarse Línea Alpina. Frente a ella se hallaba la línea fortificada alemana conocida como Línea Sigfrido

[2] Literalmente ‘guerra relámpago’ es el nombre popular que recibe una táctica militar de ataque que implica un bombardeo inicial, seguido del uso de fuerzas móviles atacando con velocidad y sorpresa para impedir que un enemigo pueda llevar a cabo una defensa coherente. Los principios básicos de estos tipos de operaciones se desarrollaron en el siglo xx por varias naciones, y se adaptaron años después de la Primera Guerra Mundial, principalmente por la Wehrmacht, para incorporar armas y vehículos modernos como un método para evitar la guerra de trincheras y la guerra en frentes fijos en futuros conflictos.

[3] La Reichswehr fue el nombre dado a las fuerzas armadas de Alemania desde 1919 hasta 1935, cuando el gobierno NS rebautiza a las fuerzas armadas del país como Wehrmacht

[4] Carl Philipp Gottlieb von Clausewitz fue un militar prusiano, uno de los más influyentes historiadores y teóricos de la ciencia militar moderna. Es conocido principalmente por su tratado De la guerra, en el que aborda a lo largo de ocho volúmenes un análisis sobre los conflictos armados, desde su planteamiento y motivaciones hasta su ejecución, abarcando comentarios sobre táctica estrategia e incluso filosofía. Sus obras influyeron de forma decisiva en el desarrollo de la ciencia militar occidental, y se enseñan hoy día tanto en la mayoría de las academias militares del mundo

[5] Hijo de un general alemán, entró en el Ejército en 1854, siendo destinado en 1863 al Estado Mayor. En 1866 participó en la batalla de Sadowa en calidad de capitán de Estado Mayor. En 1870 tomó parte en la Guerra franco-prusiana como comandante de Estado Mayor con el duque de Mecklemburgo Entre 1876 y 1884 estuvo destinado a la Guardia como comandante de los ulanos, pasando en 1884 a ser jefe de Departamento en el Alto Estado Mayor alemán. En 1903 fue ascendido a general, miembro del Consejo Superior de Guerra. Su principal preocupación fue cómo enfrentar una posible guerra en dos frentes contra Rusia y Francia. Así, en 1905 presentó su plan, el llamado Plan Schlieffen, que fue posteriormente aplicado por el ejército alemán en los primeros días de la Primera Guerra Mundial. Se trataba de atacar de forma rápida y decisiva a Francia por el norte. El plan implicaba la invasión de la neutral Bélgica, derrotando rápidamente a su enemigo occidental para poder lanzar todo el potencial militar alemán contra Rusia. Pese a sus éxitos iniciales, las tropas aliadas frenaron a los alemanes en la batalla del Marne. En 1906 pasa a situación de retiro, siendo nombrado mariscal en 1911. Falleció en Berlín el 4 de enero de 1913, pocos meses antes de ver el desarrollo de su Plan.

[6] Se denomina Plan Schlieffen al plan propuesto desde principios del siglo xx por el jefe del Estado Mayor del II Reich alemán, Alfred Graf von Schlieffen, para la invasión y la derrota de Francia, que fue el empleado en el momento del estallido de la Primera Guerra Mundial. Consistía en que Alemania sacrificase en el este Prusia Oriental para retirarse al Bajo Vístula, en beneficio de un poderoso frente ofensivo en la frontera francesa. El Ejército alemán movilizaría entonces 1 500 000 hombres para el ataque en el oeste, mientras mantendría 500 000 en el este para rechazar el ataque de los rusos, que sumaban 2 700 000 hombres.1​ Los franceses y británicos movilizarían cerca de 3 901 000 hombres en las primeras semanas para rechazar al enemigo.2​ El grueso de sus fuerzas atravesaría Bélgica, para emprender luego —desde el norte y con el máximo de medios en el ala derecha— una ofensiva para cercar al ejército francés, destinada a la destrucción total de las tropas aliadas. Una vez conseguido este objetivo, deberían volverse hacia la frontera rusa, cuya movilización militar sería más lenta

[7] Johannes Friedrich Leopold von Seeckt fue un alto oficial alemán que participó en la Primera Guerra Mundial. Fue considerado el padre del Ejército de la República de Weimar, y con el cargo de Jefe de Estado Mayor ejerció de facto el control del mismo.

[8] Es una forma abreviada de Panzerkampfwagen, palabra alemana que significa «vehículo de combate blindado». Hace referencia a los tanques alemanes de la Segunda Guerra Mundial

[9] fue un general y estadista francés que dirigió la resistencia francesa contra la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial y presidió el Gobierno Provisional de la República Francesa de 1944 a 1946 para restablecer la democracia en Francia. Fue una figura predominante en Francia durante la Guerra Fría, además de ser promotor de la reconciliación franco-alemana y una de las figuras influyentes en la historia del proceso de construcción de la Unión Europea, lo cual hacen que su pensamiento continúe influyendo en la política de su nación. En 1958, abandonó su retiro de la política tras haber sido nombrado primer ministro por el presidente René Coty. Su principal obra como presidente del gobierno fue la promulgación de una nueva constitución, la cual dio paso a la Quinta República una vez que esta se aprobó mediante un referéndum. Ese mismo año fue elegido presidente y fue reelecto en dicho cargo en 1965 al cual renunció en 1969

[10] Tenía el apodo de «Boney». Tras la primera guerra mundial fue partidario de una «mecanización» del Ejército, al convertirse en un firme defensor de la guerra acorazada. Se afilió a la Unión Británica de Fascistas a mediados de 1934, después de abandonar el Ejército. Un prolífico autor, y de notable fama —llegó a ser denominado el «Clausewitz del siglo XX»—, fue autor de obras sobre conflictos como la Primera y Segunda Guerra Mundial, la segunda guerra ítalo-etíope, o la Guerra de Secesión, entre otras muchas, además de sobre figuras militares como los generales Ulysses S. Grant y Robert E. Lee, Alejandro Magno​ o Julio César, entre otras. También destaca su trilogía A Military History of the Western World (1954-1956).​ Autor de The Star in the West; a critical essay upon the works of Aleister Crowley,​ fue de hecho durante una fase de su vida «seguidor» del ocultista Aleister Crowley

[11] Basil Henry Liddell Hart fue un historiador militar, escritor y periodista británico. Destacó igualmente por sus aportaciones en el campo teórico del uso militar en la guerra del carro de combate (Guerra acorazada) en los años 20 y 30, cuando el Arma Blindada era todavía una novedad en los campos de batalla. Sus estudios estuvieron en la base de las elaboraciones por parte de la Reichswehr y la Wehrmacht de la doctrina de la blitzkrieg que permitió al Tercer Reich alcanzar la superioridad durante las primeras fases de la Segunda Guerra Mundial en Europa

[12] Heinz Wilhelm Guderian fue un militar alemán, coronel general (generaloberst) de la Wehrmacht y Jefe del Estado Mayor General del Ejército, considerado uno de los mayores genios militares del siglo XX y conocido por ser uno de los principales impulsores del concepto de la moderna guerra relámpago, artífice de la mecanización del arma de caballería blindada de los alemanes de la Segunda Guerra Mundial.

[13] Ludwig Beck fue un coronel general (Generaloberst) alemán, y Jefe del Estado Mayor del Ejército Alemán durante los primeros años del régimen nazi. En los primeros años de éste apoyó a Hitler en su denuncia del Tratado de Versalles y el rearme alemán. Muy pronto tuvo serias dudas respecto a la demanda nazi de que todos los militares juraran fidelidad a Hitler como máximo Führer alemán en 1934. Entre 1935 y 1938 fue paulatinamente desilusionándose más y más con el régimen nazi, en particular con su agresiva política exterior. Debido precisamente a serias desavenencias en este sentido, que se hicieron públicas, Beck dimitió como Jefe de Estado Mayor en agosto de 1938. A partir de entonces acabó por convencerse de que Hitler no podía cambiar para bien, y que él y el partido nazi debían ser expulsados del poder. Llegó entonces a ser un personaje clave en las conspiraciones habidas para derrocar a Hitler, y hubiera sido el Jefe del Estado provisional si el atentado del 20 de julio de 1944 hubiera tenido éxito. Cuando éste falló, y fue detenido, pidió una pistola para suicidarse.

[14] El Junkers Ju 87 o Stuka «bombardero en picado») fue un bombardero en picado y avión de ataque a tierra biplaza —piloto y artillero/operador de radio— alemán de la Segunda Guerra Mundial. Diseñado por Hermann Pohlmann, el Stuka voló por primera vez en 1935 y se estrenó en combate en 1936 durante la Guerra Civil Española como parte de la Legión Cóndor enviada por la Luftwaffe alemana.

Profesor David Odalric de Caixal i Mata: Director General de SECINDEF (Security, Intelligence and Defense) Israel International Consulting / Homeland Intelligence Security-Israel / Università degli Studi di Bari/ Analista colaborador en terrorismo del US Homeland Security Defense University / University and Agency Partnership Initiative US Center for Homeland and Defense/ US Naval Posgraduate School/ Profesor del Máster de Relaciones Internacionales de la Universidad de Nebrija. Membership research projects in support of Veterans of The Armed Forces of the United Kindom. Membership in support of the AUSA (Association of the United States Army)