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Jóvenes musulmanes en Cataluña, son radicalizados en escuelas coranicas del Magreb y del África Subsahariana

Menores de entre 7 y 17 años pasan hasta cinco años en las Madrasas, desde el Homeland Security Intelligence de SECINDEF (Security, Intelligence and Defense) Israel-USA International Consulting Counterterrorism hemos investigado el viaje de estos menores desde Barcelona hasta países como Gambia donde son adoctrinados y radicalizados en dichas madrasas. Cientos de niños catalanes viajan cada año a Gambia para estudiar el Corán y la lengua árabe. Estos menores de entre 7 y 17 años pueden estar entre seis meses y 5 años en las madrasas (escuelas coránicas). Se trata de un fenómeno que tiene mucha incidencia en hijos de padres extranjeros, entre la comunidad gambiana instalada en Cataluña.

El objetivo es que sus hijos mantengan las tradiciones y los lazos religiosos y culturales con la comunidad de origen. También deberíamos analizar los posibles vínculos de estas madrasas o escuelas islámicas, sospechosas de tener vínculos directos con terroristas y de brindar una enseñanza extremista para que luego los estudiantes se unan al Estado Islámico. Muchas de las madrasas podrían ser catalogadas como fábricas de “yihadistas” Las madrasas son las escuelas que se dedican al estudio del Islam, y se encuentran ubicadas generalmente junto con las mezquitas o en las mismas mezquitas, donde poseen salas de oraciones y lugar de hospedaje para los alumnos. Comenzaron con la enseñanza de los fundamentos del Corán y la Sunna, y luego introdujeron el estudio de la lengua, el derecho, la ley islámica, historia, música, medicina, matemáticas y astronomía. Actualmente las más importantes escuelas islámicas son la de Bibi Hanum, en Samarcanda; la de Al-Azhar y Sultan Hasan, en el Cairo; Zaytuna en Túnez y Nizamiyya en Bagdad. El reclutamiento de los potenciales combatientes suele empezar antes de que los niños entren a la adolescencia, son víctimas de propaganda destructiva, y para los 13 años los alumnos de las madrasas, usadas como centros de entrenamiento, ya saben manejar armas de fuego, además de producir y utilizar artefactos explosivos como ocurrió en las madrasas donde los talibanes afganos adoctrinaban a los niños para combatirlos en combatientes de la yihad. El caso que nos ocupa no solo es las menores de edad que son enviadas a Gambia, sino los jóvenes que también son enviados a las madrasas del Magreb. Desde SECINDEF hemos detectado que ha habido un importante desplazamiento masivo durante los últimos años de jóvenes musulmanes escolarizados en Cataluña a madrasas ubicadas en los países de los que proceden. Los progenitores están instando a los niños a viajar a centros ubicados en el Magreb y en el África subsahariana para completar su formación islámica.

Sabemos de varios testimonios como el de Mohamed de 19 años, el cual vive en un pueblo de Girona que “En la madrasa nos levantaban a las cuatro de la mañana para memorizar el Corán, nos decían que estar en España era impuro porque nos podíamos convertir en occidentales y que era importante hacer la yihad” Para analizar este fenómeno desde todos los puntos de vista, tendríamos que analizar la realidad que se vive en los institutos catalanes, donde estos niños deberían estar escolarizados. Los directores y profesores de diversos centros hace tiempo que detectaron esta movilidad, y aseguran que ha aumentado en los últimos años. Una estancia en Gambia que supone una ruptura en el aprendizaje, según estos profesores, en unos años clave para la formación de estos jóvenes, con un proceso de readaptación muy difícil una vez vuelven aquí. Además del proceso de radicalización al que son sometidos los menores y el choque que sufren cuando vuelven de nuevo a Occidente en general y a España en particular, debido al mensaje que se les inculca del peligro de convertirse en un occidental y de lo importante que es para los musulmanes hacer la Yihad o la impureza de estar en España, con lo que a su vuelta nos podemos encontrar con un terrorismo de fractura social con los menores que son radicalizados a través de estas madrasas.

Se debe llevar a cabo una investigación y seguimiento no solo por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y los Mossos d’Escuadra, sino del Departamento de Enseñanza de la Generalitat y de los Servicios Sociales. Las investigaciones podrían concentrar sus esfuerzos en tres de los municipios con mayor población musulmana de Cataluña. Se trata de Salt, que con una población de 30.103 habitantes tiene un porcentaje de población extranjera del 40%. Pero también de Guissona (49,1%) y Castelló d’Empúries (48%).

Deberíamos preguntarnos qué país está detrás del financiamiento de estas madrasas en Europa, el Magreb y el África subsahariana. La respuesta sería Arabia Saudita, la cual en las millonarias sumas de dinero inyectadas por la monarquía saud en la captación, adoctrinamiento y puesta en marcha de grupos yihadistas en Europa estarían por detrás de la oleada de atentados pepetrados en los últimos años. La Casa de los Saud ha proporcionado apoyo económico, político, religioso y mediático al terrorismo islámico, promocionando la “yihad global”. En 20 años los saudíes han gastado 87.000 millones de dólares en promover el terrorismo.

El continuo flujo de dinero saudí “permitió el surgimiento de miles de mezquitas wahabíes, madrasas y otras instituciones religiosas en Europa Occidental”, donde los procesos migratorios y las tasas de desempleo crónicamente elevadas han dado lugar a “grandes grupos de jóvenes musulmanes alienados y ociosos que se han convertido en la mano de obra perfecta para los nuevos grupos yihadistas”

David Odalric de Caixal i Mata Director General de SECINDEF (Security, Intelligence and Defense) Israel-USA International Consulting Counterterrorism