# Terrorismo

La expansión yihadista por América latina / La guerra global

El desarrollo de los acontecimientos relacionados con el universo yihadista dibuja un panorama en el que la consolidación de un Califato universal virtual es un hecho.  El potencial ideológico que emana del Estado Islámico (EI) ha pasado de propagarse a sustentarse en las redes sociales que albergan su mensaje radical y toda la propaganda que capta nuevos adeptos.  De este modo, lugares aparentemente muy alejados por su idiosincrasia del ideario  yihadista ofrecen síntomas de permeabilidad al mensaje del EI.

Europa ya ha sido testigo de casos de conversión al integrismo más feroz por parte de personas totalmente alejadas del perfil de un hipotético simpatizante potencial del yihadismo. Unas metamorfosis que permiten comprender que la captación de nuevos correligionarios excede a los ambientes que  podrían considerarse más idóneos. En Barcelona se ha dado el caso de una joven sudamericana que en menos de un año pasó de bailar salsa los fines de semana, la ropa ajustada y los cubalibres, al burka. Una prenda que únicamente se quitaba para disimular su nuevo credo cuando hablaba a través de Skype por videoconferencia con su familia en su país natal. La joven fue detenida por su vínculo terrorista con el Estado Islámico. Igualmente en Barcelona, los Mossos d’Esquadra detuvieron, en el marco de una gran operación internacional, a un joven brasileño que había abrazado el ideario yihadista y que formaba parte de una muy activa célula de fanáticos. Y, en Colombia, aún resuena el gran eco mediático que produjo la detención en Suiza de una compatriota nacida en Venezuela que fomentaba el terrorismo en Europa en nombre del EI. En esta ocasión, la mujer fue captada por su marido; un bosnio que también había pasado del laicismo al más profundo integrismo. Un cambio que le llevó a liderar un grupo del EI que incitaba a cometer actos terroristas en Europa y que se servía para comunicarse de una red de mensajería encriptada en Telegram. Uno de los proyectos que desbarató la policía helvética cuando desarticuló a esta célula consistía en el adoctrinamiento de niños para que cometieran ataques con cuchillos.

América latina no se libra de este fanatismo y entre los países que a priori se podría suponer, erróneamente, que están fuera del circuito yihadista se encuentra Brasil.  Allí, la policía ha desarticulado una organización que calificada por las autoridades brasileñas de “estructura del Estado Islámico”. En el comunicado oficial que se hizo público tras la detención de este grupo extremista de once de personas, entre ellas tres menores y una mujer, la fiscalía del estado de Goiás, en el centro oeste del país, explicó que se trataba de una organización afín al EI dedicada a la difusión de su propaganda y a la radicalización y captación de nuevos fanáticos, especialmente menores. Su propósito, añadió la fiscalía, era el de consumar atentados en el propio Brasil.  La policía federal agregó que los detenidos, “además de usar el material propagandístico, al que tenían acceso para reclutar adeptos al terrorismo, principalmente entre colectivos desfavorecidos, intercambiaban información sobre la forma de obtener visados para viajar a países de Oriente Próximo con la intención de unirse allí a algún grupo terrorista”. Y, como es habitual, entre la propaganda y los pavorosos vídeos específicos del Estado Islámico los agentes encontraron los acostumbrados manuales para la  ‘guerrilla terrorista’, también autodenominada “lone yihad”.  Tampoco han faltado los tutoriales para la fabricación de explosivos con materiales fácilmente asequibles que  uno de los detenidos ya había propuesto utilizar durante el carnaval de Río de Janeiro. Por cierto, unos manuales como los que utilizaron, con fatales resultados para ellos, integrantes de la célula terrorista autora de los atentados de Barcelona y Cambrils.

Este grupo arrestado en Brasil constituye una sólida prueba acerca de la capacidad de globalización del yihadismo terrorista. Y es así porque la célula brasileña fue detectada por la policía federal mediante el rastreo de los mensajes de sus integrantes a través de las redes sociales sólo después de que la Guardia Civil facilitará -en 2016- a sus colegas cariocas los números de teléfono que tenía en su agenda un brasileño detenido entonces en España por pertenencia a otra agrupación yihadista.  Durante su investigación, los guardias descubrieron que los yihadistas se comunicaban con otros españoles ya instalados en Siria e Irak y también, y en ese caso en portugués, con otras personas que creyeron situar en Brasil, tal como finalmente se confirmó.

Una bala en la cabeza de todo apóstata” o  “Vamos en la vía de Alá” son lemas que los detenidos en el gran país sudamericano usaron cuando intercambiaron por Internet material terrorista con otros miembros del EI en Turquía,  Siria,  Libia, España y, desde ahora obviamente, en Brasil.