# Historia Militar

La Guerra de Movimientos en la Primera Guerra Mundial 1914-1918 II Parte

INTRODUCCIÓN / LOS SISTEMAS BISMARKIANOS Y LA PAZ ARMADA (1870-1914) II PARTE

Primera crisis marroquí (1905-1906) 

Guillermo II[1], aprovechando una visita a Tánger, proclamó que Alemania no permitiría que Marruecos pasara a ser dominado por una única potencia. Esta advertencia iba claramente dirigida a Francia, cada vez más presente en el reino norteafricano. Este desafío precipitó la convocatoria de la Conferencia de Algeciras (1906), a la que fueron convocadas todas las potencias europeas. Alemania quedó aislada y Francia recibió el claro apoyo británico. La principal consecuencia fue la ratificación de la buena salud de la Entente Cordiale[2], lo que aprovechó Francia para propiciar el acercamiento entre Gran Bretaña y Rusia. La creciente agresividad germana disipó las diferencias entre Londres y San Petersburgo. En 1907 se firmó el Acuerdo anglo-ruso, nacía así la Triple Entente.

 La anexión austriaca de Bosnia-Herzegovina (1908)  

Aprovechando la revolución de los Jóvenes Turcos[3] en Turquía, Austria-Hungría se anexionó Bosnia[4]. Alemania apoyó a su aliado y Rusia se vio forzada a ceder ante la agresión austriaca. Ni Francia ni Gran Bretaña se mostraron dispuestas a apoyar a Rusia en un eventual conflicto. La única buena noticia para San Petersburgo fue que, aprovechando la debilidad turca, Bulgaria proclamó su independencia plena, rompiendo los lazos teóricos que aún la unían a Turquía. Los búlgaros, como los demás eslavos de la región, veían a Rusia como la gran potencia protectora eslava. El ambiente en los Balcanes se enrareció aún más en un año en el que la pugna por la hegemonía naval entre Alemania y Gran Bretaña daba una escalada.balcanicas

El incidente de Agadir en Marruecos (1911)  

El envío de un buque cañonero alemán a Agadir[5] en un claro desafío a Francia provocó una grave crisis que concluyó con la firma de un acuerdo franco-alemán por el que Alemania daba manos libres a Francia en Marruecos a cambio de una parte importante del Congo francés. Mientras la tensión internacional se agudizaba, la alianza franco-británica salió fortalecida al apoyar Londres resueltamente al gobierno de París.

 Las guerras balcánicas (1912-1913)

Dos sucesivas guerras de los estados balcánicos, la primera contra Turquía y la segunda interna entre ellos (Serbia, Grecia y Montenegro contra Bulgaria) concluyeron con el Tratado de Bucarest (1913)[6].

Las guerras balcánicas provocaron un vuelco en la situación en la zona:

Turquía quedó reducida en los Balcanes a la región en torno a Estambul. Serbia (aliada de Rusia y defensora de los derechos de los eslavos en el imperio austro-húngaro) se consolidó como el principal estado de la región: Austria-Hungría, alarmada por el fortalecimiento serbio, llegó a la conclusión de que solo una guerra preventiva impediría que Serbia encabezara un levantamiento general de los eslavos en el Imperio de los Habsburgo, alentado por la gran potencia eslava, Rusia. Alemania estaba resuelta a apoyar a su aliado austro-húngaro en caso de conflicto. Rusia estaba decidida a intervenir en el caso de que Austria-Hungría atacase a Serbia. Francia, a su vez, era mucho más proclive a apoyar a Rusia en caso de guerra que en 1908.  El ambiente bélico se extendía en las diversas capitales europeas.  La Primera Guerra Mundial, también llamada la Gran Guerra, se desarrolló entre el 28 de julio de 1914 y el 11 de noviembre de 1918. Involucró a todas las grandes potencias del mundo, que se alinearon en dos bandos enfrentados: por un lado, los Aliados de la Triple Entente, y, por otro, las Potencias Centrales de la Triple Alianza. En el transcurso del conflicto fueron movilizados más de 70 millones de militares, incluidos 60 millones de europeos, lo que lo convierte en una de las mayores guerras de la Historia. Murieron más de 9 millones de combatientes, muchos a causa de los avances tecnológicos de la industria armamentística, que hizo estragos contra una infantería que fue usada de forma masiva y temeraria.  El asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria[7], heredero del trono del Imperio austro-húngaro, y su esposa la Duquesa Sofia de Hohenberg[8], el 28 de junio de 1914 en Sarajevo, fue la chispa que acabaría encendiendo la mecha del espantoso infierno de la I Guerra Mundial. En Gran Bretaña, miles de jóvenes patriotas se alistaron entusiasmados, para luchar por su Rey y su Patria. Ninguno de ellos podía esperar el terror y el infierno que les esperaba en las trincheras. Pero las causas subyacentes jugaron un papel decisivo, esencialmente el imperialismo de las políticas exteriores de grandes potencias europeas como el Imperio Alemán, el Imperio Austro-Húngaro, el Imperio Otomano, el Imperio Ruso, el Imperio Británico, Francia e Italia. El asesinato de Francisco Fernando por el nacionalista yugoslavo Gavrilo Princip[9] dio como resultado un ultimátum de los Habsburgo al Reino de Serbia. Las potencias europeas invocaron diversas alianzas formadas años y décadas atrás, por lo que sólo unas semanas después del magnicidio las grandes potencias estaban en guerra.

En las causas de la Primera Guerra Mundial, podríamos destacar tres principales características:

  1. El auge de los nacionalismos
  2. Los conflictos de intereses territoriales y los problemas económicos
  3. Los desencuentros político-diplomático

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Dentro de las tensiones territoriales y de los nacionalismos, destacaría el intento de Alemania de recuperar “culturalmente” Alsacia y Lorena, tratando de eliminar cualquier vestigio de la cultura francesa y la creación de la Liga para la defensa de Alsacia y Lorena. La situación caótica que se vivía en los Balcanes, las disputas fronterizas entre Grecia y Albania, la situación de Marruecos y la colaboración alemana con el Ejército turco para fortalecer los estrechos, cuestión que afecta muy negativamente a Rusia. En cuanto a las cuestiones económicas, destacaría el gran auge de la economía alemana y el aumento de sus exportaciones que chocan con los intereses británicos. En la política diplomática destacaría la vertiginosa carrera armamentística y de movilización humana que se dio en los preludios de la guerra. Esa gran carrera armamentística requería de unas grandes gestas difíciles de justificar ante la población, sólo por la amenaza de la guerra. Además de ello, la política de alianzas, que intentaba garantizar la paz, no fue sino otro elemento colaborador para el desencadenamiento de la guerra y su rápida extensión.

A través de sus colonias, el conflicto pronto prendió por el mundo. El 28 de julio, el conflicto dio comienzo con la invasión de Serbia por Austria-Hungría, seguida de la invasión de Bélgica, Luxemburgo y Francia por el Imperio Alemán, y el ataque de Rusia contra Alemania. Tras el avance alemán en dirección a París se llegó a un alto, y el Frente Occidental se estabilizó en una guerra estática de desgaste basada en una extensa red de trincheras que apenas sufrió variaciones significativas hasta 1917.  En el frente oriental, el ejército ruso luchó satisfactoriamente contra Austria-Hungría, pero fue obligado a retirarse por el ejército alemán. Se abrieron frentes adicionales tras la entrada en la guerra del Imperio Otomano en 1914, Italia y Bulgaria en 1915 y Rumanía en 1916. El Imperio ruso se colapsó en 1917 debido a la Revolución de Octubre, tras lo que dejó la guerra. Después de una ofensiva alemana a lo largo del Frente Occidental en 1918, las fuerzas de los Estados Unidos entraron en las trincheras y los Aliados de la Triple Entente hicieron retroceder al ejército alemán en una serie de exitosas ofensivas. Tras la Revolución de Noviembre de 1918 que forzó la abdicación del Káiser, Alemania aceptó el armisticio el día 11 del mismo mes. De 1890 a 1914 las potencias europeas se agrupan en dos bloques. Frente a la Triple Alianza se van a firmar unos acuerdos que se conocerán como la Triple Entente (Francia, Gran Bretaña y Rusia). Estos acuerdos son:

* Acuerdo Franco-Ruso (1892)[10]: es defensivo frente a la Triple Alianza.

* Acuerdo de Inglaterra y Francia: con el que se puso fin a la rivalidad colonial ya que Gran Bretaña reconoce la ocupación francesa de Marruecos, y Francia la ocupación inglesa de Egipto.

* Acuerdo entre Inglaterra y Rusia (1907): resolvieron sus conflictos en Asia Central.

De 1904 a 1914 se produce un aumento de la tensión internacional porque se producen unas crisis: las marroquíes y las balcánicas (Éstas son las pruebas de fuerza).

Cuales podríamos pensar que fueron los detonantes, para que las potencias europeas se enfrentaran entre sí, en 1914? Porque se establecieron los bloques entre las potencias?  Ya desde tiempos napoleónicos, como he explicado anteriormente, se habían llevado a cabo los acuerdos de las alianzas entre las potencias europeas. El problema radicó, a mi entender, en que las alianzas resultaron ser un acelerador de la guerra en vez de un disuasor. A pesar de lo que se diga, el Reino Unido no quería entrar y lo hizo cuando Bélgica, que nada tenía que ver con las dos grandes potencias terrestres vecinas suyas, fue invadida por Alemania. Justo Bélgica, a quién el RU había ayudado a nacer, y le había prometido su ayuda en el Tratado de Londres de 1839[11]. Alemania no quiso la guerra, pese a haberse preparado a conciencia para ella. Alemania, en su buena fe, se vio empujada por hacer honor a su alianza con el imperio bicéfalo. La culpa la tuvo Austria que exigió, tal vez demasiado, de Serbia tras el magnicidio de Sarajevo. Por otra parte, Rusia, vio un oportunismo para rehacerse de la derrota ante Japón, salvando a sus hermanos eslavos y ortodoxos. Francia, para no ser menos, en cuanto vio que Alemania podía estar contra el rodillo ruso, y teniendo tal vez demasiadas esperanzas debido a las inversiones francesas en la defensa rusa, vio que así podría equilibrar la superioridad alemana. Otro factor, y es que todas las partes consideraban que ellos eran los mejor preparados. Creo que sería interesante matizar que el detonante fue un incidente “menor“, como siempre ocurre, como el asesinato del Archiduque. Pero claro, para que ese asesinato provocase una guerra de tal calibre debían de conjugarse muchos otros factores. Como principal no considero la creación de dos bloques opuestos de alianzas, pues siempre han existido, sino más bien el camino del desarrollo que adoptaron ambos bloques. Todos los países decidieron dedicar sus recursos durante la Paz Armada, a desarrollar una capacidad militar si no superior sí igual a la de sus vecinos. Y si a esto le sumamos el sentimiento exaltado de los nacionalismos nos encontramos con unos gobiernos con fuerza suficiente para creer en la victoria y contando con el importante apoyo de la sociedad. El problema es que si repasamos las fechas de acuerdos, ultimátum, movilizaciones y declaraciones de guerra es fácil ver que todos tuvieron la ocasión de parar a tiempo pero ninguno lo hizo. Todos buscaban la movilización antes que la del vecino para tomar la iniciativa y cuando se pararon a pensar en lo que había ocurrido creo que se dieron cuenta de que ya no había opción de retroceder A lo largo del conflicto, diversos estados se fueron uniendo a los dos bloques en conflicto. Las nuevas adhesiones tuvieron un papel clave a la hora de definir el vencedor de la guerra. Estos son los principales países contendientes y el año en el que entraron en guerra.

Año Entente o Aliados Imperios Centrales
Agosto  1914 Francia
Reino UnidoRusia
Serbia
Bélgica
Alemania
Austria-Hungría
1914 Japón Turquía
1915 Italia Bulgaria
1916 Rumania  
1917 Estados Unidos

Grecia

 
1918 Abandono de Rusia

(Paz de Brest-Litovsk)

 

Al final de la guerra, cuatro potencias imperiales (los Imperios Alemán, Ruso, Austro-Húngaro y Otomano) habían sido derrotados militar y políticamente y desaparecieron. Los dos primeros, el alemán y el ruso, perdieron una gran cantidad de territorios, y los otros dos, el austro-húngaro y el otomano, fueron completamente disueltos.  El mapa de Europa Central fue redibujado con nuevos y pequeños estados, y se creó la Sociedad de Naciones con la esperanza de prevenir otro conflicto similar. Los nacionalismos europeos espoleados por la guerra y la disolución de los imperios, las repercusiones de la derrota alemana y los problemas con el Tratado de Versalles[12] se consideran generalmente como factores del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Si Alemania no hubiera invadido Bélgica, y esta no hubiera perdido su neutralidad, Inglaterra posiblemente no hubiera declarado la guerra a Alemania, y como tal, posiblemente no hubiera ido a la guerra en ayuda de Francia. Pero eso tampoco lo sabemos con certeza, ya que todo son suposiciones. Y en las historia las suposiciones son muy peligrosas.

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[1] Guillermo II (Wilhelm II en alemán), nombre completo: Friedrich Wilhelm Viktor Albrecht von Hohenzollern (Berlín, 27 de enero de 1859 – † 4 de junio de 1941) fue el último emperador alemán (Káiser) y el último rey de Prusia. Gobernó entre 1888 y 1918. Hijo primogénito de Federico III y de la princesa Victoria, Princesa Real del Reino Unido, fue proclamado emperador tras el breve reinado de su padre

[2] Entente cordiale (del francés ‘entendimiento cordial’) es la denominación de un tratado de no agresión y regulación de la expansión colonial, ratificado mediante una serie de acuerdos firmados entre el Reino Unido y Francia el 8 de abril de 1904. Más allá de la preocupación inmediata por la expansión colonial incluida en el tratado, la firma del Entente Cordiale marcó el fin de siglos de conflictos intermitentes entre ambas naciones y el inicio de una coexistencia pacífica que continúa en el presente. Este tratado fue la base para la formación de un sistema de alianzas entre el Reino Unido y Francia (a los que se sumarían Rusia y más tarde Estados Unidos) durante la I Guerra Mundial, que se conoce como Triple Entente.

[3] Jóvenes Turcos (en Turco moderno: Jön Türkler o Genç Türkler) es el sobrenombre de un partido nacionalista y reformista turco de principios del siglo XX, oficialmente conocido como el Comité de Unión y Progreso (CUP) — en turco Ittihad ve Terakki Cemiyeti —, cuyos líderes llevaron a cabo una rebelión contra el sultán Abdul Hamid II (quien fue oficialmente depuesto y desterrado en 1909). Gobernaron el Imperio otomano desde 1908 hasta finales de la Primera Guerra Mundial, en noviembre de 1918. Durante su gobierno aconteció el Genocidio Armenio, bajo lo cual perecieron más de 1,5 millones de armenios, blancos de una campaña sistemática de limpieza étnica. Los Jóvenes Turcos tenían sus orígenes en sociedades secretas de estudiantes universitarios y cadetes militares progresistas, conducidas subrepticiamente por la disidencia política después de que la constitución fuera revocada por el sultán Abdul Hamid II.

[4] La Crisis bosnia de 1908-1909, también conocida como la Crisis de la Anexión, estalló el 5 de octubre de 1908, cuando Bulgaria proclamó la independencia y, al día siguiente, el Imperio austrohúngaro anunció la anexión de la provincia de Bosnia y Herzegovina, que ocupaba desde el Congreso de Berlín de 1878. Rusia, el Imperio Otomano (al que pertenecía teóricamente el territorio), Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, Reino de Italia, Reino de Serbia, Montenegro, Imperio alemán y Francia intervinieron en estos acontecimientos. En abril de 1909 el Tratado de Berlín fue modificado para aceptar la nueva situación, acabándose el periodo de crisis. Esta, sin embargo, dañó irremediablemente la relación del Imperio austrohúngaro por un lado y Rusia y Serbia por el otro. La anexión y las reacciones a esta se cuentan entre las causas del estallido de la Primera Guerra Mundial.

[5] La crisis de Agadir o Segunda Crisis Marroquí (1911) estuvo a punto de desencadenar una guerra entre Francia y Alemania, lo que podría haber ocasionado la Primera Guerra Mundial, sólo que tres años antes. El incidente comenzó por el envío de un buque cañonero alemán al puerto atlántico marroquí de Agadir, un enclave estratégico de importancia tanto por sí mismo (es el mejor puerto de la zona entre Gibraltar y Canarias) como por la situación de protectorado colonial francés en Marruecos. Era un nuevo desafío a Francia, tras la Primera Crisis Marroquí, pues en 1905 Guillermo II, aprovechando una visita a Tánger, ya había proclamado que Alemania no permitiría que Marruecos pasara a ser dominado por una única potencia (Francia). Aquella amenaza fue despejada por la Conferencia Internacional de Algeciras (1906), a la que fueron convocadas todas las potencias europeas y que confió a España la parte norte del protectorado. En el caso de Agadir, la activación de la diplomacia europea también consiguió la resolución de la crisis, que concluyó con la firma de un acuerdo franco-alemán por el que Alemania daba manos libres a Francia en Marruecos a cambio de una parte importante del Congo francés. Mientras la tensión internacional se agudizaba, la alianza franco-británica conocida como Entente Cordiale, recientemente incluida en lo que se conoció como Triple Entente junto a Rusia, salió fortalecida al apoyar Londres resueltamente al gobierno de París. Las buenas relaciones entre los dos países venían al menos desde la resolución de la crisis de Fachoda en 1898, por su común recelo al creciente poder alemán.

[6] El tratado de paz de Bucarest (10 de agosto de 1913) puso fin a la Segunda Guerra de los Balcanes. Fue firmado por los representantes diplomáticos de los países involucrados en dicho conflicto: Reino de Bulgaria, Reino de Rumania, Reino de Serbia, Reino de Montenegro y Reino de Grecia. Bulgaria, que había sido derrotada en la Segunda Guerra Balcánica, perdió la mayor parte de los territorios que había conquistado en 1912 y 1913 al Imperio otomano durante la Primera Guerra de los Balcanes: Serbia recibió el norte de Macedonia, repartiéndose con Montenegro el antiguo sandjak turco de Novi Pazar; Grecia ocupó el sur de Macedonia y Salónica; mientras que, para terminar, Rumania obtuvo la región de la Silistria (o Silistra), que se corresponde con la Dobrudja meridional. Siguiendo la estela de este mismo tratado, el Tratado de Constantinopla, firmado el 29 de septiembre de 1913 en la ciudad turca de Estambul, fijó los límites territoriales entre Bulgaria y el Imperio otomano: la línea Enos-Midia seguía siendo el punto de referencia, pero una rectificación menor en su trazado permitía al Imperio Otomano la recuperación de las ciudades de Edirne (Adrianópolis), Kirk-Kilisse y Demotica.

[7] Francisco Fernando, Archiduque de Austria-Este (18 de diciembre de 1863 – 28 de junio de 1914), fue Archiduque de Austria, Príncipe Imperial de Austria, Príncipe Real de Hungría y Bohemia y, desde 1896 hasta su muerte, el heredero al trono austrohúngaro. Durante la época en que fue sucesor al trono, Francisco Fernando se mostró partidario de la reforma del Estado para convertirlo casi en una federación. Temía que la dinastía no sobreviviera si no se realizaban urgentes reformas, tanto políticas como militares, y estaba convencido de la incapacidad de que el imperio sobreviviera a una guerra mundial si ésta se desencadenaba antes de que él hubiese accedido al trono y llevado a cabo las reformas. En consecuencia, mientras vivió utilizó su influencia con el emperador para mantener una política exterior pacífica, como cuando evitó la participación austrohúngara en las guerras de los Balcanes en 1912 y 1913. Su asesinato en Sarajevo precipitó la declaración de guerra de Austria contra Serbia que desencadenó la Primera Guerra Mundial.

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[8] Sofía, Duquesa de Hohenberg (Stuttgart, 1 de marzo de 1868 – Sarajevo, 28 de junio de 1914) (nacida Sofía María Josefina Albina Chotek, Condesa de Chotkova y Wognin) fue la esposa del Archiduque de Austria Francisco Fernando, heredero del Imperio austrohúngaro. Nació en Stuttgart, en el seno de una familia de la nobleza bohemia, cuarta hija del Bohuslaw Chotek, Conde de Chotkova y Wognin y su esposa, Wilhelmine Kinsky, Condesa de Wchinitz y Tettau. De joven fue dama de compañía de la Archiduquesa Isabel, esposa del Archiduque Federico de Austria. En 1914, el general Oskar Potiorek, gobernador de la provincia austro-húngara de Bosnia-Herzegovina, invitó a la pareja a presenciar unas maniobras militares en Sarajevo, viaje que Francisco Fernando consideró peligroso por el nacionalismo bosnio latente. Sofía, que no solía acompañar a su esposo en viajes oficiales, lo hizo esta vez al ser como un regalo de aniversario. Fue el 28 de junio de 1914 cuando la pareja llegó a Sarajevo y, al comenzar su visita por la ciudad en coche descubierto, les arrojaron una granada que explotó junto al coche contiguo.

[9] Gavrilo Princip (Obljaj), Bosnia y Herzegovina, 25 de julio de 1894— 28 de abril de 1918) fue el terrorista serbobosnio asesino del archiduque Francisco Fernando de Austria-Hungría y de su esposa, la condesa Sofía en Sarajevo el 28 de junio de 1914, lo que es conocido como el atentado de Sarajevo. El incidente desató las acciones bélicas del Imperio austro-húngaro contra Serbia, conocidas como crisis de julio y el estallido de la Primera Guerra Mundial. Princip era de etnia serbia, hijo de un cartero rural, y nacido en la pobreza. Tratando de estudiar, se estableció en Zagreb en 1906 pero pronto se dedicó al activismo político cuando en 1908 el Imperio austro-húngaro se anexó formalmente a Bosnia y Herzegovina como provincias imperiales a ser regidas directamente desde Viena. Expulsado del liceo donde estudiaba, se vinculó al grupo panserbio “Joven Bosnia“, subordinado al grupo nacionalista “Mano Negra“, que apoyaba la unificación de Bosnia con Serbia. Durante la movilización de Serbia para la guerra balcánica de 1912 contra Bulgaria, Princip trató de alistarse en el ejército serbio pero fue rechazado al considerarse que tenía muy poca talla y peso para ser soldado. Por similares motivos, los líderes de la Mano Negra serbia le exhortaron a ser un militante pasivo y no actuar en ataques terroristas del grupo. No obstante, el celo e insistencia de Princip motivaron que en 1914 la Joven Bosnia aceptara finalmente que se uniera al grupo de conspiradores que proyectaban un atentado contra el archiduque Francisco Fernando de Austria, al saberse que éste planeaba una visita oficial a Sarajevo, la capital de la provincia de Bosnia

[10] Francia y Rusia, animadas por un idéntico deseo de conservar la paz y sin otro objetivo que el de prevenir la necesidad de una guerra defensiva, provocada por un ataque de las fuerzas de la Triple Alianza contra una u otra de Ellas, han convenido las disposiciones siguientes:

  1.  Si Francia fuera atacada por Alemania, o por Italia apoyada por Alemania, Rusia emplearía la totalidad de sus fuerzas disponibles para atacar a Alemania. Si Rusia fuera atacada por Alemania, o por Austria apoyada por Alemania, Francia emplearía la totalidad de sus fuerzas disponibles para combatir a Alemania;
  2. En caso de que las fuerzas de la Triple Alianza, o de una de las Potencias que de ella forman parte, llegaran a ser movilizadas, Francia y Rusia, a la primera noticia del hecho y sin necesidad de un acuerdo previo, movilizarán inmediata y simultáneamente la totalidad de sus fuerzas, conduciéndolas lo más cerca posible de sus fronteras;
  3. (…) Los Estados Mayores mencionados se comunicarán, ya en tiempo de paz, cuanta información relativa a los ejércitos de la Triple Alianza obre o llegara a obrar en su conocimiento respectivo.
  4. Francia y Rusia no concluirán la paz separadamente.
  5. Todas las cláusulas que anteceden se mantendrán rigurosamente secretas.
  6. La presente Convención tendrá la misma duración que la Triple Alianza.

[11] La independencia de facto de Bélgica se había establecido tras nueve años de combates intermitentes, período conocido como la Revolución Belga. El Tratado de Londres de 1839, llamado también la Convención de 1839, se firmó el 19 de abril de 1839. En este tratado las potencias europeas (el Reino Unido, Austria, Francia, Prusia, Rusia y los Países Bajos) reconocen oficialmente la independencia y neutralidad de Bélgica. Por insistencia del Reino Unido, su Artículo VII requería que Bélgica permaneciese perpetuamente neutral y, consecuentemente, obligaba a las partes signatarias a resguardar dicha neutralidad en caso de invasión. Desde 1815 Bélgica había sido parte del Reino Unido de los Países Bajos. A partir de la firma del tratado, las provincias del sur se constituyeron en el Reino de Bélgica, mientras que la provincia de Limburgo se dividió en una parte belga y otra holandesa. Lo mismo sucedió con el Gran Ducado de Luxemburgo, repartido entre Bélgica y el actual Luxemburgo, que permaneció hasta 1867 en unión personal con los Países Bajos durante el reinado de Guillermo III de los Países Bajos. La Zelanda Flamenca (Zeeuws-Vlaanderen) fue separada de Bélgica y unida a la provincia holandesa de Zelanda porque los holandeses no querían compartir el control del estuario del Escalda. A cambio tuvieron que garantizar la libre navegación del Escalda hasta el puerto de Amberes. El Tratado también le garantizaba a Bélgica el derecho de tránsito por ferrocarril o canal a través de territorio holandés, como salida al Ruhr alemán. Este derecho fue reafirmado por la Tribunal Permanente de Arbitraje de La Haya el 24 de mayo de 2005 en una disputa entre Bélgica y los Países Bajos sobre la línea férrea del Ijzeren Rijn (Rin de Hierro). Cuando los alemanes violaron el Tratado al invadir Bélgica en agosto de 1914, el Reino Unido le declaró la guerra (el 4 de ese mes). Cuando el embajador británico le informó los motivos, el canciller alemán Theobald von Bethmann-Hollweg exclamó, al parecer, que no podía creer que fueran a la guerra por un trozo de papel.

[12] El Tratado de Versalles fue un tratado de paz firmado al final de la Primera Guerra Mundial que oficialmente puso fin al estado de guerra entre Alemania y los Países Aliados. Fue firmado el 28 de junio de 1919 en el Salón de los Espejos del Palacio de Versalles, exactamente cinco años después del asesinato del archiduque Francisco Fernando, uno de los principales acontecimientos que habían desencadenado la guerra. A pesar de que el armisticio fue firmado meses antes (11 de noviembre de 1918) para poner fin a los combates en el campo de batalla, se necesitaron seis meses de negociaciones en la Conferencia de Paz de París para concluir el tratado de paz. El Tratado de Versalles entró en vigor el 10 de enero de 1920.

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