# Terrorismo

LA GUERRA GLOBAL, UN TERRORISMO QUE MATA A DIARIO

La agresividad yihadista permanece invariable pese a que la atención mediática mundial que despierta es menor desde que el Estado Islámico (EI) se bate muy lentamente en retirada en Siria e Irak. Podría parecer, a tenor de las noticias, que la actividad bélico-terrorista del EI, de Boko Haram, de los talibanes o de Al Qaeda (AQ) sólo se sostiene de la mano criminal de células extremistas aisladas. Esa consideración sería errónea. La doctrina es global, la amenaza persiste, la violencia se repite y España, junto al resto de la UE y otros países occidentales, africanos y asiáticos, sigue fija en el punto de mira de los soldados del califato. La emisión de propaganda del EI en forma de revistas o vídeos ha mermado pero siguen produciéndose mensajes de amenaza directa contra España mientras todavía son muy recientes las páginas de su magazine, Rumiyah, con el gráfico estadístico de sus víctimas en ilustrado con la Sagrada Familia de fondo y sus textos triunfales dedicados al atentado de Barcelona y Cambrils.

El terror yihadista es un hecho cotidiano. Sólo los propios terroristas y los centros internacionales dedicados al análisis del terrorismo llevan el recuento diario de sus ataques. Son muchos y la mayoría de ellos no aparecen en nuestros noticiarios pero, en cambio, llegan hasta los fanáticos de todo el mundo que los consumen  por Internet como alimento necesario para sus convicciones intolerantes. Referir de forma pormenorizada la actividad criminal del terrorismo yihadista es tarea de centros especializados en geopolítica y seguridad. Sin embargo, es posible resumirla a grandes rasgos para observar la intensidad del fenómeno. Un resumen de lo sucedido, por ejemplo, durante tres semanas del pasado abril, o mejor dicho; desde el día primero hasta el muy negro día 22, puede servir para acercarse a esta sangrienta realidad.

En el periodo señalado de abril, el Estado Islámico contabilizó diez grandes atentados en Irak, dos en Somalia (uno de ellos con 74 muertes), cinco en Siria, tres en Burkina Faso, siete en Pakistán, otro en Libia y 13 en Afganistán, en uno de los cuales, ocurrido el día 22, consistente en un ataque suicida que causó más de 70 muertes. Cerca de allí otros terroristas del EI decapitaron a tres personas mientras en otra zona afgana los talibanes mataban a siete agentes de policía y cometían cuatro secuestros. En el mismo periodo de tiempo, los talibanes perpetraron también en Afganistán otros 6 atentados mortales y Al Qaeda cometió cuatro en Mali, otro en el Líbano y otro en Somalia donde, en combinación con Al Shabah, colocó una bomba durante un partido de fútbol que “sólo” causó cinco muertes. Por su parte, Boko Haram, cometió en Nigeria un mínimo conocido de cuatro atentados destacables, entre ellos el del día 1. º de abril en el que asesinaron a 110 personas y otro posterior, consistente en la matanza de 18 leñadores, ocurrido casi al mismo tiempo en que Al Qaeda del Magreb Islámico atacó en Malí las bases de la ONU. En resumen, ni un día sin actividad mortal yihadista.

Este fanatismo tan activo también amenaza a diario a los que considera sus enemigos. En ese ámbito entra la reiterada intimidación contra España recalcada en un documento del EI que enumera una lista de agravios que se remonta a la batalla de las Navas de Tolosa (año 1212). En su repaso histórico sobre “las ofensas españolas” el EI sostiene que España “ha hecho todo lo posible por destruir el Corán”, y que la Inquisición torturaba musulmanes por lo que llama a los yihadistas a atacar las comunicaciones españolas y les suministra rebuscadas ideas criminales para perpetrar atentados sin armas convencionales. El referido documento termina afirmando que “las acciones de tus antepasados son la razón de nuestras acciones de hoy”. Esta idea que se sostiene igualmente en otro vídeo de propaganda del EI -que circula entre los fanáticos- en el que se advierte a España del alto precio que pagará por expulsar a los musulmanes de Al Ándalus y para añadir en español: “¡…Al Ándalus! Creíste que nos habíamos olvidado de ti. Te juro por Alá que nunca te olvidamos. Ningún musulmán puede olvidar Córdoba, Toledo o Xàtiva”.