# Historia Militar

La Guerra Química en la Primera Guerra Mundial 1914-1918

 

La Gran Guerra fue un gran campo de pruebas para la carrera armamentística de los países beligerantes, que formaron parte del conflicto. Uno de los campos en el cual se evolucionó y que caracterizó la Primera Guerra Mundial fue la guerra química. El uso del gas venenoso fue una innovación militar característica de esta contienda. Los gases utilizados iban desde el gas lacrimógeno, a agentes incapacitantes como podría ser el gas mostaza y agentes letales como el fosgeno. A diferencia de lo que la gente cree la capacidad letal de los gases era limitada, solo un 3% de los muertos en combate fue debido al gas. Por el contrario, el número de bajas no letales por el gas fue bastante elevado. El temor de los soldados por el gas era equivalente a los proyectiles de artillería ya que se aterrorizaba a todos los ejércitos cuando se empleaba este tipo de arma.  El motivo por el cual el número de bajas letales fue bajo es porque los ejércitos crearon elementos de protección personal para los soldados que les protegían bastante de los gases venenosos. El uso sistemático de este tipo de arma por parte de los distintos ejércitos que participaron en el conflicto fue constitutivo de crímenes de guerra, ya que se violó la Declaración de la Haya de 1899 que prohibía el uso de gases asfixiante y también la Convención de la Haya de 1907 sobre guerra terrestre que en su artículo 23, apartado A, prohibía el uso de veneno o armas envenenadas.

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Cronología del uso de armas químicas

1914

El primer gas utilizado fue en forma de irritante lacrimógeno. Los franceses fueron los primeros en emplear el gas lacrimógeno (bromuro de xililo). La forma de expandir el gas era rellenando una granada de mano con este producto. Los siguientes fueron los alemanes que esparcían el gas en obuses de fragmentación.

1915  

En el segundo año de guerra el uso de este tipo de arma fue a gran escala y con gases ya letales. El primer gas letal que se utilizo fue el cloro, utilizado por primera vez por los alemanes el 22 de abril de 1915 al norte de Ypres (Bélgica). Este tipo de gas cuando se libera crea una nube verde grisácea.

Una vez probado el cloro se demostró que era ineficiente como arma. Producía una nube verdosa claramente visible y con un fuerte olor, y eso ayudaba a su detección. El cloro es soluble con el agua, de manera que la contramedida para limitar su efecto era mojar con agua un paño. Un grave error que cometían muchos hombres era que en vez de utilizar agua, utilizaban su propia orina para mitigar el efecto del cloro, ya que creían que era más efectivo, el problema es que la mezcla del amonio de la orina y el cloro podría crear gases aún más tóxicos y peligrosos. Para que el cloro sea efectivo para quitar una vida humana se necesita una concentración de cloro de más de 1000 partes por millón, para destruir el tejido pulmonar de una persona. Aunque el cloro no fue una arma muy mortífera, fue un gas muy utilizado ya que cuando los soldados veían aquella nube verdosa acercándose cundía el pánico.

A lo largo de 1915 se cambió el uso del cloro para el fosgeno. Era un agente muy potente y más mortífero que el cloro. Los primeros que utilizaron este tipo de gas fueron los franceses bajo la dirección del químico Victor Grignard. Poco después fue el turno de los alemanes que bajo la dirección del también químico Fritz Haber, potenciaron el efecto del fosgeno al introducir un poco de cloro para aumentar la toxicidad. El fosgeno a diferencia de otros gases venenosos tiene efectos no visibles hasta transcurridas 24 horas después de la exposición a este gas. Esto producía que los soldados infectados podían seguir combatiendo en un principio, pero al día siguiente sus filas quedaban diezmadas. El fosgeno mataba por asfixia, dilatando los pulmones e impidiendo respirar. También provocaba quemaduras si entraba en contacto con la piel o ceguera si alcanzaba los ojos. De todos los gases que se utilizaron en la Primera Guerra Mundial, el fosgeno fue el que causó más muertes. Este tipo de gas era muy difícil de detectar ya que era incoloro y con un olor difícil de apreciar. El problema que tenía es que era más denso que el aire y por este motivo normalmente se mezclaba con el mismo volumen de cloro, cuya densidad es menor y ayudaba a discernirlo. Los aliados, a esta combinación de gases la llamaban la “Estrella Blanca”, por las marcas pintadas que tenían en las cápsulas. La primera batalla donde la combinación de cloro y fosgeno tuvo un mayor impacto fue en Nieltje, cerca de Ypres, Bélgica, en el 19 de diciembre de 1915. Los alemanes lanzaron 88 toneladas de gas en cilindros, causando 1.069 bajas y 120 muertos británicos. En enero de 1916 los británicos inventaron una contramedida para mitigar el efecto de este gas, que consistía en poner hexametilentetramina en la mezcla química de los filtros de las máscaras antigás

1917

En el penúltimo año de guerra se empezó a utilizar el gas mostaza. La primera batalla en la cual se utilizó este tipo de gas fue en julio de 1917, en la tercera batalla de Ypres. Este tipo de gas no pretendía ser un gas letal, aunque en altas dosis sí lo era, sino que se creó para incapacitar a los soldados y contaminar el campo de batalla. Este gas era lanzado por medio de proyectiles de artillería. Era más pesado que el aire, por lo que cuando el proyectil estallaba el gas se quedaba en el suelo y de allí se esparcía. El gas mostaza fue utilizado principalmente en el Frente Occidental, ya que el sistema de trincheras, estático y confinado, era una situación ideal para una concentración de gas más efectiva. Sin embargo los alemanes también utilizaron este tipo de agente en el Frente Oriental, porque Rusia no tenía unas contramedidas efectivas para este tipo de gas y el número de bajas fue bastante elevado. No hacía falta ni respirarlo, bastaba con que entrara en contacto con la piel para empezar a causar efecto. La muerte producida por este tipo de gas era terrible. Al entrar en contacto con la piel causaba ampollas y afectaba a las membranas mucosas, lo que producía muerte por asfixia. Testimonios sanitarios de la época decían que no los podían ni tocar y que fallecían invariablemente a los pocos días entre espasmos y terribles gritos de dolor.

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Contramedidas

Antes del inicio de la Primera Guerra Mundial los ejércitos no tenían ninguna contramedida para un fenómeno que desconocían. Cuando se empezó a utilizar el gas, los ejércitos empezaron a fabricar contramedidas cada vez más sofisticadas. El dispositivo por excelencia para mitigar el efecto de los gases venenosos fue las máscaras antigás. El primer método que se utilizó era muy rudimentario, se utilizaba un paño impregnado de un producto químico que los soldados se ataban a la parte inferior de la cara. Para el gas lacrimógeno, a parte de este paño, también utilizaban unas gafas de protección. El siguiente avance fue el casco antigás, era básicamente una bolsa en la cabeza que cubría la cara de los soldados. Esta bolsa se impregnaba de un producto químico para protegerlos. El problema que esta contramedida tenía es que solo era eficaz si las condiciones climatológicas eran casi perfectas, ya que si llovía el producto químico resbalaba de la bolsa y dañaba los ojos de los soldados. Esta bolsa iba enrollada en la cabeza y cuando se daba la señal de gas se desenrollaba y se apretaba en el cuello.

Soldados británicos con el casco antigás

A partir de la aparición del fosgeno se introdujo en las máscaras antigás un respirador con cajas. Esta innovación fue la culminación de desarrollo de las máscaras antigás durante la Primera Guerra Mundial. Estos respiradores se componían de dos piezas. Una boquilla conectada mediante un tubo a una caja que hacía de filtro. La caja contenía gránulos de productos químicos que neutralizaban el gas, devolviendo aire respirable al portador. La primera versión se denomino “Large Box Respirator” (respirador de caja grande), era efectiva, pero era demasiado voluminosa, ya que era necesario cargar con la caja en la espalda. La LBR no era una máscara sino que estaba compuesta por una boquilla y una pinza en la nariz y era necesario llevar gafas por separado. Este tipo de respirador se siguió distribuyendo a los soldados de artillería, en cambio a los soldados de infantería se les proporciona la “Small Box Respirator” (respirador de caja pequeña). La SBR fue diseñada para los británicos y era una máscara de una sola pieza, que se ajustaba a la cara del soldado, era de goma y venía con protecciones oculares. La caja del filtro era compacta y se podía llevar colgada al cuello. Este tipo de máscara era uno de los bienes más preciados para el soldado de infantería.

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Para el gas mostaza, nunca se encontró una contramedida efectiva para contrarrestar sus efectos, ya que no tenía que ser inhalado para causar baja, solo con que entrase en contacto con la piel ya era efectivo.Los seres humanos no eran los únicos seres vivos que estaban afectados por los efectos de los gases. Los caballos y las mulas, que durante toda la guerra fueron el principal medio de transporte de los ejércitos, también requirieron de contramedidas. Como nunca había animales en el frente solo se comenzó a utilizar medidas de protección cuando se tiraba el gas a la retaguardia. Otra medida importante era el procedimiento de alarma para los soldados. Normalmente se utilizaban unas campanas construidas con las vainas de los proyectiles de artillería para que revotara el sonido. En las zonas más ruidosas, como podía ser unas baterías de cañones, se utilizaban unas bocinas de aire comprimido que tenían un alcance de más de 15 quilómetros.

Cifras 

Todas las cifras sobre bajas letales o no letales, la producción de gases de los diferentes países beligerantes en la contienda y los gases utilizados en la guerra, son cifras estimadas ya que es muy difícil saber con exactitud todo lo que es relativo a este fenómeno durante la Primera Guerra Mundial.

Nación Bajas estimadas por el gas (1914-1918)
  Letales No Letales
Alemania 10.000 190.000
EEUU 1.500 71.500
Francia 8.000 182.000
Italia 4.500 55.000
Imperio austrohúngaro 3.000 97.000
Reino Unido 8.000 181.000
Rusia 50.000 400.000
Total 85.000 1.176.500

 

 

Producción estimada del gas (toneladas métricas)
Nación Irritante Lacrimógeno Vesicante Total
Alemania 55.880 3.050 10.160 69.090
EEUU 5.590 5 175 5.770
Francia 34.540 810 2.040 37.390
Italia 4.070 205 Sin cifra 4.275
Imperio austrohúngaro 5.080

 

255 Sin cifra 5.335
Reino Unido 23.870 1.010 520 25.400
Rusia 3.550 155 Sin cifra 3.705
Total 132.580 5.490 12.895 150.965

 

Bibliografía  

Ràfols, Josep Maria i Riera Lluis. La primera guerra mundial: Cumple 100 años. Historia y Vida, 2014

Pita, René. Armas químicas: la ciencia en manos del mal. Madrid, Plaza y Valdés, 2008

Winter, Denis. Death’s Men: Soldiers of the great War. London, Penguin Books, 1978  

 

Enric Cabellería Lamelas, Historiador: Becario-analista colaborador del Grupo de Investigación Histórico-Militar que forma parte del proyecto del Centenary Partnership / Firts World War Centenary 1914-1918 del Imperial War Museum y SECINDEF (Security, Intelligence and Defense) Israel-USA International Consulting)