# Geoestrategia, Geopolítica, Terrorismo

La Implicación de Arabia Saudí en los atentados del 11-S desenmascarado por la prensa estadounidense

El pasado 27 de julio, la Casa Blanca difundió 28 páginas del informe oficial de la Comisión de Investigación del 11-S, formada por varios expertos independientes en la cual se analizaron todas las pruebas de las investigaciones realizadas en las que se constataba la implicación de la inteligencia saudí en el asesinato de 3.000 ciudadanos norteamericanos y más de 6.000 heridos y desaparecidos en los atentados del 11-S que cambiaron el mundo para siempre.

bush

La clave de esas 28 páginas de las 838 que contiene el informe (en las cuales nos encontramos que han sido censuradas en algunos párrafos y frases) es la participación de Arabia Saudí en los atentados. Es algo que no solo es controvertido políticamente, sino que también tiene implicaciones legales, sobre todo por las familias de los fallecidos del 11-S que pretenden llevar al gobierno terrorista saudí a los tribunales por presunta cooperación con los terroristas de Al-Qaeda que asesinaron a más de 3.000 personas aquel día. El informe que la comisión de investigación presidida por el exsenador Bob Graham, entre los años 2001 y 2002 presentaría al entonces Presidente George W. Bush, incluía un capítulo de 28 páginas en el que se constataba la participación y financiación del gobierno y los servicios de inteligencia saudíes en su apoyo a los terroristas. También se destaca en el informe que los implicados en el atentado recibieron ayuda económica de fundaciones wahabitas y varios súbditos adinerados saudíes.

El ex-senador cree que el Gobierno estadounidense ha estado tapando el tema de la implicación saudí para proteger su privilegiada relación con la petromonarquía. ¿Cómo podemos seguir siendo aliados de una nación que fomenta el odio contra Occidente? ¿Cómo podemos seguir siendo aliados de una nación que financia y apoya a grupos terroristas en Oriente Medio? Como podemos seguir en tratos con un país que además expande el integrismo islámico a través de las mezquitas, sin olvidarnos que Arabia Saudí es el padre espiritual del Estado Islámico y la metástasis de los movimientos fundamentalistas, que se expanden como un cáncer por todo el mundo. Recordemos que los saudíes han constituido el wahabismo como la única corriente en el Islam y han condenado como herético el Islam tradicional, existente desde hace 11 siglos. Esta doctrina wahabita, sería la representación de una herejía cismática que los intelectuales laicos musulmanes y árabes designan con el termino dajjál, cuya traducción más exacta sería el anticristo.

Con lo que nos debería llevar a la reflexión de lo que representa Arabia Saudí y el Wahabismo como enemigo del mundo libre. Recordemos que los wahabitas han llegado incluso a inventar un 6º pilar de la fe islámica. Sería una obligación secreta que consistiría en convertir por la fuerza a los descreídos así como a los malos creyentes y los apóstata lo cual apunta contra todos los chiitas y las corrientes sufistas y también contra la mayor parte de los musulmanes sunnitas cuyas prácticas religiosas serían consideradas como corruptas por la influencia de los no creyentes. Por ello, deberíamos analizar el papel del wahabismo en los terroríficos atentados del 11-S. en aquel informe, se recogen las llamadas telefónicas entre un oficial de la inteligencia saudí con las células terroristas de San Diego y Los Ángeles, así como con la Embajada Saudí en Washington, y la transferencia de 130.000 dólares del entonces embajador saudí en Estados Unidos, el Príncipe Bandar bon Sultan, que ocupó el cargo desde 1983 a 2005. En el año 2000 dos saudíes, Nawaf al Hamzi y Khalid  al Mihdhar, llegaron a los Ángeles con escaso conocimiento de inglés y en muy poco tiempo alquilaron sin problemas una vivienda y tomaron diversas lecciones de vuelo. Ambos serían vistos en compañía del diplomático saudí Fahad al Zumairi, que trabajaba en el consulado de la ciudad. Las llamadas telefónicas del diplomático controladas por el FBI permitieron descubrir que estaba en contacto con Omar al Bayumi, un misterioso saudí que se convirtió en el controlador de los terroristas, el cual trabajaba en una compañía de aviación saudí y recibía su salario del Gobierno de Riad. Algunos de los agentes del FBI, como John Guandolo, que investigó el 11-S y casos relacionados con Al-Qaeda, asegura que el “Príncipe Bandar debía haber sido tratado como sospechoso de terrorismo, al igual que otros miembros de la élite saudí que el Gobierno de EEUU sabe están financiando en la actualidad a la yihad global”

principes-arabes

Otro de los casos flagrantes de encubrimiento fue el que relato el ex-agente del FBI Marcos Rossini, en el que “Se daba la circunstancia de que dos días después de los atentados, el 13 de septiembre de 2001, el FBI evacuó a decenas de funcionarios saudíes desde varias ciudades estadounidenses, entre las que se incluyó a un familiar de Osama bin Laden” En lugar de interrogar a los saudíes, los agentes del FBI actuaron como escoltas hasta que abandonaron el país. En paralelo los congresistas Walter Jones (republicano de Carolina del Norte), Stephen Lynch (demócrata de Massachussets) y Thomas Massie (Republicano de Kentacky) enviaron el 15 de abril una carta abierta al Presidente Obama, justo antes de que emprendiera un viaje oficial a Arabia Saudí, en la que le exigían en términos enérgicos “que se den a conocer las 28 páginas suprimidas del informe de la investigación conjunta del Congreso sobre las actividades de inteligencia antes y después de los ataques terroristas de septiembre de 2001, y se presenten al pueblo norteamericano y al mundo las pruebas fehacientes de lo que ocurrió el aquel fatídico día y cuál fue el papel e implicación de los servicios de inteligencia saudíes en la planificación, financiación y logística a los terroristas que participaron en los atentados.

No obstante, ya sabemos cuál es la participación de la pérfida Arabia Saudí, con la reacción de su gobierno, al amenazar directamente a los EEUU que si esa información sale a la luz pública venderá cientos de miles de millones de dólares en activos estadounidenses que tiene el Reino, si el Congreso aprueba la ley que permitiría responsabilizar al gobierno saudí ante los tribunales de los Estados Unidos, estos venderán más de 750.000 millones de dólares en bonos del tesoro de EEUU.