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La línea Roja

LA LINEA ROJA

En el presente artículo expongo uno de los aspectos más controvertidos y desconocidos sobre la organización terrorista DAESH, y que supone una teoría que por muchos podría ser calificada como conspirativa. A día de hoy, quedan aspectos por contrastar, sin embargo las líneas aquí expuestas han sido contrastadas con la documentación disponible existente.

En la frontera entre Turquía y Siria, existen dos vías o canalizaciones de movimientos de materiales de intereses. En primer lugar, una vía creada por la propia organización terrorista DAESH, que abarca todo tipo de tráficos ilícitos. Y una segunda red de tráfico creada en virtud de un Acuerdo en el año 2012 entre la Administración de Barack Obama y los líderes de Turquía, Arabia Saudí y Qatar con el objetivo de realizar un ataque de Gas Sarín, y culpabilizar al gobierno de Assad como autor del mismo. Negociaciones que fueron financiadas por Turquía, Arabia Saudí y Qatar, que junto con el apoyo de la CIA y MI6, habían permitido la creación de un sistema de “recuperación” de armamento del gobierno de Gaddafi, almacenado en su inmensa mayoría en la ciudad de Benghazi, al noroeste de Libia, con destino a Siria a través del frontera con Turquía.

Esta red de tráfico de armamento sería conocida como La Línea Roja.

El hecho relevante de esta red de tráfico de armamento se produce el 21 de agosto de 2013 con el ataque con gas sarín al distrito de Ghouta, en Damasco, y que hasta el momento ha sido catalogado como el ataque más grave del siglo XXI, y el segundo más mortal desde la Segunda Guerra Mundial, superado únicamente por el ataque químico a Halabja, Irak en 1988, que se saldó con más de 5.000 muertos. En las fechas en las que tuvieron lugar estos ataques químicos en Damasco, Siria no había ratificado la Convención sobre Armas Químicas que veta su uso, cuyo empleo fue catalogado a partir de 1997 como crímenes de guerra. Fue en septiembre de 2013 cuando Siria presentó formalmente la adhesión al citado convenio por expresa petición de Rusia, con el objetivo de evitar una intervención militar estadounidense. De esta manera el plazo para la destrucción del armamento químico comenzó a contar a partir de los dos años de la entrada en vigor de la Convención para Siria, estableciéndose un periodo de hasta diez años para la destrucción de las armas, salvo que pudiera llevarse a cabo en un periodo menor si no se producen daños en el medio ambiente.

Después del ataque con Gas Sarín sobre el distrito de Ghouta, Barack Obama estaba preparado para lanzar la ofensiva aérea para castigar al gobierno de Siria, y supuestamente para destruir la Línea Roja que su propia administración habría creado en el año 2012 para facilitar el uso de las armas químicas por la organización terrorista DAESH. Dos días antes del planeado ataque aéreo, la administración de Obama anunció la suspensión del mismo hasta obtener el apoyo del Congreso.

Sin embargo, la suspensión del ataque aéreo realmente se habría producido cuando Obama aceptó el acuerdo negociado entre Assad y Rusia. El Ministro de Exteriores de la nación árabe, Walid Mualem, anunció la intención de su país de poner sus arsenales químicos bajo control internacional a petición de Rusia, intentando así dejar sin argumentos la intervención americana. Ante esta propuesta, Obama ordenó posponer indefinidamente la votación sobre el ataque en el Congreso.

Durante los meses posteriores hubo una profunda preocupación a nivel internacional por el papel de Turquía en la guerra de Siria. El Presidente Erdogán era conocido por ser el apoyo del Frente Al-Nusra, hoy en día conocido como Jabhat Fateh al-Sham, así como de otros grupos rebeldes islámicos. Estas relaciones con los grupos rebeldes podrían haber sido utilizadas para favorecer el acuerdo sobre la Línea Roja con la administración estadounidense.

Tanto los Servicios de Inteligencia americanos como británicos conocían que desde la Primavera Árabe algunos grupos rebeldes sirios estaban desarrollando armas químicas. Tanto la Armada Siria como los rebeldes sirios disponían de armamento químico. El grupo Jabhat Fateh al-Sham, que contaba con el apoyo del Ministro Erdogan, y siendo una organización asociada a Al Qaeda, habrían mantenido la producción de gas sarín. En mayo de 2013 fueron arrestados en el sur de Turquía diez miembros del Frente Al-Nusra con dos kilogramos de gas sarín.

Estaban acusados por pertenencia al grupo terrorista y por la obtención de armas para su financiación. Entre los detenidos se encontraba el cabecilla Haytham Qassab, quien se había auto proclamado miembro de Al-Nursa y que estaba directamente conectado con Abd al Ghani, emir encargado del desarrollo militar. Qassab y su socio Khalid Ousta trabajaban con Halit Unalkaya, un empleado de la empresa turca Zirve Export, y por medio del cual obtenían al por mayor las materias primas para fabricar gas sarín. Con el plan de Abd al Ghani y sus dos asociados, se desarrolló una plataforma para la creación de sarín, que pretendía implantarse en Siria para producir a gran escala. Cinco de los arrestados fueron puestos en libertad al no llegar a consumar la venta de materiales. Qassab fue condenado a 12 años de prisión.

La indignación en el Parlamento Turco pronto se hizo saber. Todas las actuaciones llevadas a cabo, fueron consideradas como una manera de responsabilizar al pueblo turco por haber proporcionado material químico a la organización terrorista. El nivel de hostilidad creció como la espuma con el cruce de acusaciones entre los parlamentarios. Hubo algunos miembros de la oposición, Partido Republicano del Pueblo, que afirmaron que en 2013 extremistas sirios relacionados con Al Qaeda recibieron gas sarín directamente del territorio turco.

Con un sistema perfectamente implantado para el tráfico de gas sarín, con la imposibilidad de controlar el apoyo que recibían, el incumplimiento de la puesta a disposición internacional de todo el armamento químico, el Pentágono elaboró una estrategia de bombardeo. Fue catalogada como insuficientemente dañida para el régimen de Assad. Este plan inicial de ataque solo estaba dirigido a las infraestructuras militares, sin incluir a la civil. Los objetivos incluían el sistema eléctrico, los depósitos de gas y petróleo, los almacenes de armamento químico, las principales infraestructuras militares y las sedes de los servicios de inteligencia. Inicialmente tenían intención de sumarse a esta acción Francia e Inglaterra. El ataque se intensificó brutalmente: dos bombarderos Boing B 52 de largo alcance, submarinos y fragatas equipadas con misiles BGM-109 Tomahawk.

La Administración de Obama jamás admitió sus papel en la creación de la Línea Roja, que la CIA lo denominó como La Línea de las Ratas; una autopista de trafico hacía Siria. Se utilizó para canalizar armas y munición procedente de Libia por el sur de Turquía y para atravesar la frontera de Siria. Su principal destinatario; los jihadistas, la inmensa mayoría afiliados a Al Qaeda. Al inicio indiqué, que este acuerdo fue encabezado por la Administración Obama y el Presidente Erdogán, apoyados por la CIA con el soporte del MI6. Casualmente, existía una Ley americana que eximía a la CIA de reportar su actividad al Congreso. El 16 de mayo de 2013 Barack Obama y el Presidente Erdogan se reunieron en la Casa Blanca. Comprobaron que la Línea Roja estaba intacta. Se dice, que Barack Obama, señaló al Ministro de Asuntos Exteriores Fidan, para indicarle que sabía perfectamente que estaba haciendo con los rebeldes sirios.

Un acto de hipocresía, si se tiene en cuenta que durante estos años ha permitido que Turquía continúe explotando la Línea Roja, en el marco de una orden presidencial que prohíbe la importación de oro de Irán a través del bloqueo financiero, restricciones en las leyes internacionales e imponiendo sistemas de pago electrónicos para su control. Sin embargo, en la práctica se generó un “loophole”, un vacío legal y/o en la ejecución de la orden, que supo ser aprovechado por Turquía y convertirse en el mayor comprador de gas, petróleo y oro de Irán gracias a la Línea Roja. Favoreciendo colateralmente a la organización terrorista, dado que miembros del antiguo Frente Al-Nusra, hoy Jabhat Fateh al-Sham, reciben apoyo directo del Presidente Erdogán.