# Terrorismo

La turbulencia que se avizora en Colombia

La decisión, anunciada por el nuevo embajador de Colombia en Washington, de reiniciar la fumigación aérea con glifosato a los cultivos de coca, era urgentemente necesaria.

La posibilidad que Colombia se convierta en un narco estado en manos del Crimen Organizado Transnacional es una amenaza real y cierta. Desde el comienzo de los tales diálogos, advertimos sobre el peligro de hacer acuerdos con las farc, uno de los narcocarteles más grandes del mundo que han hecho uso político de los cultivos ilegales y que con su metalenguaje han minimizado su riesgo vistiéndolos de etnicidad, indigenismo, minoría afro y campesinado pobre.

La irrefutable realidad es que el epl ha resucitado, el eln se ha fortalecido, las farc se están rearmando, el Cartel del golfo controla 7 departamentos y todo eso, con el dinero que producen unas 1200 toneladas métricas de cocaína, que mueven los intereses económicos de los carteles mexicanos, brasileños, venezolanos, las mafias italiana, albanesa, rusa y japonesa, al Qaeda y Hezbolá. Complejo panorama.

La dosimetría represiva del consumo, la extradición y la aspersión probablemente significarán un episodio conflictivo, con un Estado inope tratando de sustituir el dinero efectivo que el narcotráfico entrega a los campesinos y con el estallido de las voces de narcotraficantes embozados, mamertos y adictos, con y sin toga. Será la prueba ácida que nos saque del escabroso camino en que nos hundió el gobierno anterior y, ojalá, abra la esperanza de desarrollo y progreso.

La presión norteamericana acosa, y a menos que en breve el nuevo gobierno muestre algún tipo de progreso en este aspecto, la descertificación se anunciaría y la suspensión de ayudas se aproximaría. ¿Quién vendrá en nuestro apoyo? China con seguridad se ofrecerá melosa a prestarnos dinero y de paso consolidar su presencia en la región. ¿Rusia? Estará feliz de brindarnos su asesoría militar, en manguala con Nicaragua, Cuba, Venezuela, Irán y China, en un reto geoestratégico a Norteamérica.

No queda si no apoyar al gobierno en su esfuerzo de salvar a Colombia de la perdición en que nos metieron Santos y las farc. Y esperar que la turbulencia no se convierta en tormenta.

Aunque también puede darse el fenómeno discreto de la acomodación, al estilo del Triángulo de Oro en el sudeste asiático.

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John Marulanda:  Analista del Observatorio OCATRY (Observatorio contra la Amenaza del Terrorismo y la Radicalización Yihadista) de SECINDEF (Security, Intelligence and Defense) Israel-USA International Consulting Counterterrorism.