# Terrorismo

“Recuperar a los Mossos” como fuerza policial del Estado en Cataluña.

Los cuerpos y fuerzas de seguridad en democracia tienen un papel protagonista y unas funciones bien definidas que les otorga la ley que no pueden prestarse a más interpretaciones que las emanadas de la Constitución. En el caso de Cataluña tenemos a los “Mossos d’Esquadra”, un cuerpo policial con casi 300 años de historia (24 de diciembre de 1.721) y creado por orden de Felipe V y que a día de hoy sufre una grave crisis de imagen y credibilidad.
Todo empezó el 1 de Octubre con la imagen de pasividad que tuvo ese día el cuerpo de “Mossos d’Esquadra” por culpa de un dispositivo diseñado por sus mandos para que, quisiesen o no actuar, les fuese imposible poder realizar su trabajo. Ese día, para un gran número de catalanes, el desapego con la policía de Cataluña se hizo realidad; y para otros (como los de la CUP) que ese día fueron héroes, el resto del año siguen siendo villanos. No podemos engañarnos y hay que admitir que los “Mossos d’Esquadra” tienen hoy una más que evidente falta de credibilidad y una imagen mejorable. Esta situación es culpa, y sólo de ellos, de los dirigentes políticos y mandos responsables de este cuerpo policial en los últimos años. Ellos han utilizado a la policía de Cataluña a su antojo y por interés político, algo no permisible en una democracia; cuando se utiliza políticamente la policía como se ha hecho, es más propio tipo de regímenes. Por ejemplo, se ha utilizado a los “mossos” de forma intencionada para llevar a una incineradora documentos que podían ser claves para la investigación de como se organizó el 1 de Octubre; supuestamente se han espiado a dirigentes políticos no afectos con el “procés” independentista; supuestamente se ha investigado o seguido a “mossos” por no ser independentistas; se les ha utilizado para dejar realizar un acto declarado ilegal por la justicia como fue el 1 de octubre etc…


Todo esto, como decía, ha afectado a la imagen de los “mossos”; pero hay más consecuencias negativas de la utilización política de la policía por parte del independentismo: desconfianza entre los diferentes cuerpos y fuerzas de seguridad; el TSJC quita el mando de la vigilancia de su sede a los “mossos” y lo pasó a la Policía Nacional; o por ejemplo la Fiscalía de Barcelona rompe relaciones con el Instituto de Seguridad Pública de Catalula que es el lugar donde se forman los aspirantes a “mossos d’esquadra”. Es decir: desconfianza absoluta hacia la policía de Cataluña.
Pero hay aún otra consecuencia más y muy grave y negativa; y es la ruptura y división que hay en las bases entre los agentes de policía. Estos años he podido conocer a muchos agentes y mandos intermedios de los “Mossos d’Esquadra” y puedo asegurar que hay grandes profesionales y que saben que su función es garantizar el respeto de la ley, la seguridad de los ciudadanos y la buena convivencia en nuestras calles. Pero también hay un grupo de policías que se han podido creer las “bondades” del proceso independentista y su papel equivocado de “garantes” del 1 de octubre. Esta situación ha generado un gran número de conflictos internos entre policías; graves discusiones en comisarías; compañeros de muchos años que ahora no se dirigen la palabra; taquillas con lazos amarillos politizando las dependencias policiales; “mossos” que quieren recuperar el buen nombre del cuerpo y que no se significan políticamente frente a otros que son muy activos en redes sociales respaldando las ilegalidades del “procés”; unos que se creen que son la guardia pretoriana del independentismo y otros que piden a gritos la “pasarela” para irse a otros cuerpos de policía por el acoso que dicen sufrir por parte de algunos mandos etc… En resumen, un cuerpo de policía roto, con sus agentes divididos y con un problema de credibilidad ante una gran parte de la sociedad catalana.
Repito que dentro de las bases y mandos de “mossos” hay un elevadísimo número de grandes profesionales, la gran mayoría; pero hay que hacer una profunda reestructuración de este cuerpo de policía para recuperar la buena imagen ante la opinión pública y a una parte de estos policías, recordarles cuáles son las obligaciones y deberes de un policía y que se pueden resumir en la defensa y respeto de la Ley.

Alberto Villagrasa, analista colaborador de OCATRY (Observatorio contra la Amenaza Terrorista y la Radicalización Yihadista) de SECINDEF (Security, Intelligence and Defense) Israel-USA International Consulting Counterterrorism. Gran parte de su formación y su trayectoria política ha estado ligada al mundo de la Seguridad. Licenciado en derecho por la UNED , obtuvo el DEA con el doctorado en Derecho Penal y criminologia; especialización universitaria sobre la Corte Penal Internacional y otra especialización universitaria en el estudio de la conducta violenta; y máster en ciencias de la seguridad y criminologia. Estuvo de conseller de distrito del Partido Popular en Ciutat Vella en Barcelona, 12 años concejal en el ayuntamiento de Barcelona siendo el portavoz de seguridad del grupo popular y en la anterior legislatura diputado portavoz de interior del grupo popular.