# Geoestrategia, Geopolítica

Turquía y el lado oscuro del Islamismo de Erdogan

El pasado viernes 15 de julio, el mundo se estremeció ante el ruido de sables del ejército turco, que dio un golpe de Estado, emprendiendo una serie de acciones para controlar el país y evitar de esta manera que Turquía cayera en la espiral de la islamización radical en manos de Erdogan. Como podemos explicar el papel del Ejército en la política turca? Es una amenaza o una garantía a la democracia? El alzamiento militar kemalista, llevado a cabo por el ejército turco, el único y auténtico defensor de las garantías democráticas, constitucionales y de laicidad que hay hoy en Turquía, preocupado por esa deriva dictatorial de Erdogan, decidió tomar los principales puntos neurálgicos y estratégicos del país para evitar que la nación heredera de Atatutk, figura “intocable en Turquía”, padre de la patria, el referente en el cual todo el mundo debe mirar en el país del Bósforo. La Primera Guerra Mundial (1914-1918) supuso la desaparición de las grandes potencias imperiales; el fin del imperio de los Habsburgo, del Zarismo en Rusia, del Imperio alemán de los Hozenhollern y el fin del Imperio Otomano. Ataturk un oficial brillante que servía en el ejército del Sultán, era un oficial de ideas modernizadoras que aprovecho la derrota otomana para construir el nuevo estado turco.  Ataturk se convirtió en el sinónimo de Turquía y el militar hizo una constitución a medida. Podemos decir que “Estado, Partido y Ejército” se conformó en un solo bloque, resumido en la palabra kemalista: nacionalismo turco, laicismo frente a las manifestaciones islamistas, autoritarismo político y rígido control del estado se confundieron en un todo bajo el control de Erdogan.

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Los militares se apoderaron del legado kemalista. En momentos de inestabilidad política, supieron convertirse en los árbitros, enarbolando el nombre de Ataturk y la bandera de la libertad constitucional, laica y democrática representada en la República turca que se creó en 1923. Recordemos que Ataturk hizo cerrar las escuelas religiosas y abolió la sharia en 1924, se prohibió el fez y el velo en 1925, adopto el calendario gregoriano en 1925 introdujo un nuevo código civil basado en el suizo, termino con la poligamia e introdujo el matrimonio civil. Sustituyó el alfabeto árabe por el latino y declaró la laicidad del Estado el 10 de abril de 1928. Atatürk dio a Turquía un nuevo prestigio en el ámbito internacional por sus logros en los campos militar y político, coronado en julio de 1936 con la restauración de la soberanía turca sobre los Estrechos de acuerdo con la Convención de Montreux. Atatürk consideró y alabó la importancia vital de las mujeres en la sociedad turca y realizó numerosas reformas para conceder una igualdad de derechos y oportunidades para las mujeres turcas que no habían podido disfrutar durante el Imperio otomano. Mustafa Kemal tenía una visión secular y nacionalista en el desarrollo de la moderna Turquía. Estuvo ferozmente opuesto a la expresión de la cultura islámica, ajena y reciente en su opinión a la idiosincrasia del pueblo turco. Ataturk desislamizó Turquía y la convirtió en una nación moderna y muy prospera, no obstante la Turquía moderna e islamizada de Erdogan, no se parece en nada a la nación por la que lucho Kemal Atataurk por crear un estado moderno tras el fin de la Primera Guerra Mundial.

El fracasado golpe de Estado ha sido llevado a cabo por un ejército, que se mantiene como el guardián de la memoria de Ataturk. El ejército turco, anticomunista y laico, tiene  el poder constitucional de derrocar un gobierno. Erdogan le ha ido quitando ese poder a los militares hasta llevar a cabo la gran depuración tras el alzamiento de este viernes día 15 de julio, en el que el Presidente Erdogan haciendo uso del control de las masas islamizadas, las cuales las ha utilizado para controlar definitivamente el país y acabar con cualquier movimiento modernizador y democrático dentro de las Fuerzas Armadas. Erdogan un lobo con piel de cordero, ya estuvo 4 meses en la cárcel, cuando era alcalde de Estambul por leer un poema con tintes islamistas. Una experiencia que forjo en parte su aversión a los “turcos bancos” la élite kemalista, a veces militar, fiel al laicismo y “enemiga de los islamistas” cuando el Partido de la Justicia y Desarrollo (AKP), nacido del movimiento islamista llego al poder en 2002, Erdogan empezó a socavar el poder de los militares. Desde entonces Erdogan prefiere a la policía en detrimento del ejército, una elección que no es casual. “La estrategia de penetración de los conservadores en la policía había empezado mucho antes de 2002, desde mediados de los años 1980″ El primer ministro ha estado atacando las raíces del ejército turco, con nombramientos de generales fieles al AKP o purgas de jóvenes oficiales considerados demasiado “kemalistas“. No hay que olvidar  sus coqueteos con Hamas, mostrando su oposición a Israel, así como la excesiva permisividad dada a los islamistas, principalmente del Frente al-Nusra (al-Qaeda) en sus idas y venidas a lo largo de la frontera con Siria. Ambos han sido varios de los factores que han propiciado que el golpe de Estado se llevase a cabo. Durante mucho tiempo, la relación entre el Ejército y Erdogan ha sido hipócritamente correcta. Las purgas llevadas a cabo por el presidente, que han sido repetidamente criticadas por los militares (incluso en el entierro de soldados muertos en enfrentamiento con el PKK – el problema kurdo), parecían no hacer mella en la lealtad de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, los últimos envites islamistas en el corazón financiero del país, Estambul, así como en la capital, Ankara, parecen haber colmado la paciencia de quienes sufren, además de las críticas, las bajas en los puestos fronterizos.

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Pero tras el golpe, y el fracaso del ejército de volver a poner a Turquía en la senda constitucional y democrática, no ha hecho nada peor que ser utilizado por Erdogan para llevar a cabo una purga de los militares kemalistas y que el país caiga en el lado más oscuro del islamismo, convirtiendo el país en una dictadura islámica en manos de un Erdogan cada vez más dictatorial, apoyado y siendo de esta manera cómplice Occidente de un aliado incomodo que ha permitido la creación y financiación de grupos terroristas que han estado combatiendo en Siria. Desde que gobierna el partido AKP, en el país se han construido más de 10.000 mezquitas. Por otra parte, el AKP trabajó para minar la autoridad del Ejército, que se veía a sí mismo como el principal garante del laicismo. Para ello apoyó los macro-procesos conocidos de forma genérica como caso Ergenekon, en los que se acusaba a los principales mandos militares y a otras figuras influyentes de preparar operaciones desestabilizadoras. Centenares de miembros de las Fuerzas Armadas acabaron en prisión. El gran punto de inflexión ocurrió en septiembre de 2010, cuando el gobierno logró que se aprobase en referéndum una reforma constitucional que, por primera vez, sometía al ejército a las órdenes de las autoridades civiles, y permitía la entrada de jueces conservadores en las principales instancias judiciales del país. En los últimos cuatro años, el Ministerio de Educación ha convertido más de 1.400 institutos de enseñanza en escuelas religiosas, y ha homologado titulaciones islámicas con las del sistema regular de enseñanza. Igualmente, se acaba de poner en marcha un plan para la construcción de 80 mezquitas en los campus universitarios de todo el país. Las medidas, además, promueven el islam suní, con lo que se discrimina a minorías como los alevíes, una secta emparentada con el chiísmo a la que pertenece alrededor del 20 % de la población de Turquía. Esta apuesta ideológica ha condicionado también las relaciones internacionales de Turquía, que ha pasado de ser la gran potencia mediadora de la zona a apostar por un apoyo directo a organizaciones islamistas suníes (especialmente los Hermanos Musulmanes) en toda la región, desde Túnez a Siria.

En este último país, el gobierno turco ha convertido el derrocamiento de Bashar Al Asad en su máxima prioridad, apostando por una notoria política de tolerancia y apoyo a una insurgencia, una parte de la cual ha acabado por integrarse en el llamado “Estado Islámico” y otros grupos yihadistas. Según una encuesta de febrero, más de un 20% de la población turca considera que la violencia en nombre del islam está justificada “en algunos casos”, un incremento de más de un 7% respecto al año anterior. Al mismo tiempo, el discurso sexista de los funcionarios del gobierno y de su propio presidente, así como las campañas y políticas públicas que refuerzan el rol tradicional de la mujer como madre y ama de casa, reafirman el estado de desigualdad de géneros imperante en Turquía. Para 2012, solo un tercio de la población femenina tenía trabajo, mientras que el número de matrimonios infantiles había crecido considerablemente. El propio Erdogan dejó clara su posición a finales del pasado año al afirmar que “la mujer no es igual al hombre”, pues eso “iría contra las leyes de la naturaleza”. Y en los últimos dos años su gobierno ha puesto en marcha varios programas para incentivar la natalidad, al tiempo que ha tratado, sin éxito, de prohibir el aborto y las cesáreas. Por ello, veremos que el golpe era quizá la única salida que tenía Turquía a que el país cayera en manos de los islamistas, como tal las consecuencias serán nefastas para el país y las relaciones geoestratégicas y geopolíticas en Oriente Medio. El golpe ha dejado 270 muertos, 1.440 heridos, y más de 6.000 detenidos, que serán depurados por los islamistas de Erdogan. Cinco generales habrían participado en el mismo. Los principales enfrentamientos se produjeron en la capital, Ankara, y en Estambul. A esa hora aviones militares F-16 y varios helicópteros sobrevolaban el cielo de Turquía. Además, el Ejército se encontraba bloqueando el acceso a los dos puentes sobre el estrecho del Bósforo en Estambul. Varios tanques recorrían la ciudad y las autoridades habían cortado el tráfico en la zona próxima al palacio presidencial. Se produjeron tiroteos y explosiones. El Gobierno anunció una ofensiva, “contraataque“, contra los sublevados y pidió ayuda de los ciudadanos, a los que animó a “salir a la calle y saltar sobre los tanques“. Desde las mezquitas llamaron también a los fieles a resistir el golpe. Erdogan utilizo a los seguidores islamistas del AKP para que tomaran las calles y paralizaran al ejército, con lo que deberíamos preguntarnos si esto no ha sido utilizado por Erdogan para dar su propio golpe de estado y seguir acelerando las medidas políticas para islamizar Turquía. Según la entrevista que concedió el presidente de Turquía a la CNN, dijo que animaba a “los ciudadanos para que salieran a defender la democracia” que democracia? En Turquía lo único que existe es ya un régimen islamista que ha destruido cualquier síntoma de libertad, democracia y laicidad.

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Islamistas seguidores de Erdogan, maltratando a los soldados kemalistas, los cuales se han entregado tras el fallido golpe. / Fuente: www.elmundo.es

El clérigo Fetulá Gulen, es el responsable del golpe, el cerebro de la operación contra Erdogan y el AKP. Desde hace años se le acusa de ser el máximo responsable de una “estructura paralela” dentro de las propias instituciones estatales con influencia en los tribunales, la policía  y otros organismos. Los militares sublevados se hicieron con el control de la televisión, desde la que comenzaron a lanzar mensajes. Afirmaban que Erdogan era un “traidor“, y lo han acusado de haber establecido un “régimen autoritario del miedo“. Los militares sostenían que el país, a partir de ahora, sería gobernado por un llamado  Consejo de Paz en Casa. Finalmente, los rebeldes abandonaban el aeropuerto internacional Ataturk y el fracaso del golpe estaba cantado y a las 02.00 de la mañana hora española, dos horas más tarde en Turquía, el Primer Ministro declaraba oficialmente que el golpe “ha fracasado y todo está bajo control”.

 

 

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Soldados turcos, detenidos por los islamistas, tras el fallido golpe.  / Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/07/15/actualidad/1468614662_019025.html

 El último golpe de estado en Turquía fue el  12 de septiembre de 1980, encabezado por el general Kenan Evren, jefe del Estado Mayor del ejército turco, instauró un régimen militar que se mantuvo hasta 1983, fue el tercer golpe en la historia de la república de Turquía después de los producidos en 1960 y 1971. En este golpe el único beneficiado ha sido el propio RecepTaiyip Erdogan, lo que ha sucedido era lo que buscaba el presidente turco: que hubiera una revuelta y que la población se posicionará a su favor, para poder controlar el país, con lo cual ha salido reforzado. El propio presidente lo ha calificado como “un regalo de Dios” Occidente debería dejar de apoyar a un gobierno que ha destruido la democracia y las libertades en Turquía. Se espera que, a partir de ahora, Erdogan avance en esa temida islamización de Turquía, aprovechando la intentona golpista como un motivo más para sentirse respaldado por la población que ya le votó de manera mayoritaria en la elecciones y que en la noche de los sucesos gritaba ” Al·lahu-àkbar” en las calles. El futuro es muy incierto y plagado de incógnitas para el pueblo turco y sobre todo con un período de represión en respuesta al intento de golpe de Estado.