Los besos en el cuello, ya lo sabéis, pueden encender a la persona más fría
Yo Jane Doe, siendo de mente y cuerpo sanos, someto mi voluntad a la del Propietario, John Smith. Deseo ser su sirviente personal y esclava sexual. Estoy de acuerdo en cumplir, lo mejor que pueda, las siguientes disposiciones. Sigue leyendo